Hace unos meses anuncié emocionada que me iba a casar y me llevé un chasco al ver las caras de mi familia. Sé que mi prometido nunca les ha encantado, pero de ahí a no venir al festejo del día más feliz de mi vida me parece que hay una gran diferencia.
Mis padres, dentro de lo que cabe, me apoyan y vendrán pero mis dos hermanas se niegan porque dicen que no me conviene y que me terminaré arrepintiendo.

Estoy muy dolida y me están robando la ilusión. Mi prometido, me ha propuesto que nos casemos solos o con nuestros padres y pocos amigos en un lugar especial en el extranjero. Dice que ya que no quieren venir, que aprovechemos el presupuesto y tengamos una boda mágica con solo unos pocos.
Esa idea me parecería bonita si no fuera por el motivo que realmente la ha provocado y que no puedo quitarme de la cabeza. No sé, tal vez es lo mejor, hacer un viaje especial y casarnos de una forma original con unos cuantos seres queridos. Por lo menos será algo inolvidable.