Mis relatos: El Vecino

Posted In: Relatos

  • Moetsi
    Moetsi on #140406

    Hola!
    Siempre me ha gustado escribir relatos pero nunca me atreví a enseñarlos a nadie hasta ahora.
    Éste me parece el lugar perfecto para compartir esas historias que salen de mi cabeza, mitad fantasía mitad verdad.
    Os dejo con el primero, como es un poco largo, lo iré publicando por capítulos.
    Espero que os guste!

    CAPÍTULO 1
    Tenía 14 años cuando mi familia y yo nos trasladamos de casa.
    La primera persona que conocí cuando llegamos al edificio fue mi vecina de arriba, una señora viuda con 6 hijos, 5 chicas y un chico.
    En aquel entonces, hice cierta amistad con la hija pequeña, el resto de hermanos eran mayores y con ellos el trato era el típico de vecinos que se encuentran en el ascensor y se saludan pero poco más.
    A los 20 años empecé a trabajar y casualidades de la vida, unos años después empecé a coincidir con el hijo mayor de mi vecina en los horarios de salida del trabajo, él pasaba con el coche todas las mediodías por la parada donde yo cogía el autobús, y como íbamos al mismo sitio, me acercaba hasta casa.
    Al principio era algo casual, si coincidíamos me recogía y si no, me iba en bus, pero pasado un tiempo se convirtió en costumbre incluso que me esperase allí si yo llegaba un poco tarde.
    El trayecto era de unos 20 minutos, no era mucho, pero suficiente para que durante varios meses mantuviésemos conversaciones que hicieron que nos conociésemos un poco más.
    Aparentemente no teníamos mucho que ver uno con el otro, él era 7 años mayor que yo, y llevaba una vida bastante más tranquila que la mía.
    No es que me importe la diferencia de edad, pero estábamos en momentos distintos y eso sí que tenía que ver un poco con la edad de cada uno.
    Yo era de salir de noche, irme a tomar unas copas y bailar hasta las 7 de la mañana y él ya había pasado por esa época de desmadre y prefería salir tranquilo a tomar unas cañas por la tarde.
    Pero a pesar de ciertas diferencias, descubrí que teníamos algo en común, el gusto por la música, y más en concreto por un cantante al que los dos admirábamos.
    Y si hay algo que a mí me pierde, es la música.
    Nuestras conversaciones se reducían casi exclusivamente a hablar de canciones, de versiones, de letras, de grupos…
    Y cuando llegaba a casa me descubría a mi misma rememorando esas conversaciones y deseando que llegase el día siguiente para continuar.
    Era algo extraño para mí, porque no sentía mariposas en el estómago, no era cuestión de que me gustase de una manera romántica, sentía algo diferente y en ese momento me di cuenta, y es que me ponía muchísimo escucharle hablar.
    No sé si fue que yo cambié mi actitud desde ese momento, o es que empecé a ser más consciente, pero notaba que a él le pasaba lo mismo.
    Y no me equivocaba.
    Aunque todo giraba en torno a la música, nuestras conversaciones poco a poco se llenaron de dobles sentidos.
    Siempre me ha hecho gracia eso de la tensión sexual, pero era exactamente lo que había entre nosotros.
    Un viernes a mediodía llegando a casa, hizo algo que me extrañó, y es que normalmente aparcaba el coche en la calle, ya que un par de horas después volvía a marcharse a trabajar, pero esa vez me dijo que iba a dejar el coche en el garaje.
    Al llegar a la puerta hice intención de bajarme, pero me pidió que me quedase, el garaje estaba en un sótano y como tenia ascensor directo al portal, me propuso subir juntos por allí.
    Mientras terminaba de aparcar y cerrar el coche yo me bajé para ir llamando al ascensor, estaba de espaldas a él, no le vi venir y me pilló desprevenida, me agarró por detrás, me dio la vuelta empujándome contra la pared y me besó de una forma intensa, incluso un poco brusca, pero en cierto modo placentera.
    Fue un beso increíble, nunca me habían besado así, no es que tuviese mucha experiencia pero había tenido mis rollitos y ya me había acostado con algún chico, pero jamás había sentido algo así con nadie.
    A penas podía moverme, él seguía pegado a mí mirándome fijamente.
    -Lo siento, pero tenía que hacerlo, llevaba mucho tiempo deseándolo y no podía aguantar más.
    Me temblaban las piernas y en aquel momento no sé porqué, pero me dio por reir.
    Él se separó un poco y me miraba extrañado, incrédulo ante semejante ataque de risa, así que cuando por fin pude controlarme un poco, me acerqué a él y le dije:
    – No tienes que disculparte por nada, de hecho, no sé por qué has esperado tanto.
    Volvimos a besarnos, esta vez un poco más calmados pero sin dejar de tocarnos y de acariciarnos.
    Cuando el ascensor llegó a mi planta, nos recompusimos como pudimos y me dijo que en algún momento tendríamos que retomarlo donde lo habíamos dejado.
    Esa tarde no sé ni cómo pude trabajar con normalidad.
    Aún me estremecía al recordar el beso, no sé si era por nervios o por aquella sensación que tenía por todo el cuerpo cuando pensaba en él.
    Pensé que hasta el lunes siguiente no volvería a verle, los dos trabajábamos los sábados pero no coincidíamos porque mi horario era diferente, así que tenía tiempo de asimilarlo, de pensar qué quería y a qué estaba dispuesta.
    Pero a los 10 minutos de llegar a casa por la noche, sonó el timbre.
    Eran poco mas de las 9, normalmente los viernes yo llegaba tarde, pero ese fin de semana mis padres se iban a visitar a mi hermano que vive fuera de mi ciudad, asÍ que bajé a casa pronto para despedirme de ellos.
    Al abrir la puerta me lo encontré allí, con un salero en la mano.
    Mi cara era un poema, pero intenté disimular como pude, mis padres estaban en la puerta también porque iban a salir ya, ayudé a mi padre a sacar la maleta hasta el ascensor mientras él le contaba a mi madre que su madre y sus hermanas se habían ido al pueblo como todos los fines de semana, y él estaba haciéndose algo de cena pero no encontraba el paquete de sal así que había bajado a pedirnos un poco.
    El ascensor llegó en ese momento, mi madre se metió corriendo y me pidió que me encargase yo del vecino, cuando lo dijo así me eché a reir.
    Era todo tan surrealista, como estar en una película, no me podía creer la escena que estaba viviendo.
    El ascensor bajó y nos quedamos solos, él seguía apoyado en la puerta mirándome sin decir nada, y me paré frente a él, estaba tremendamente guapo, no le había mirado así nunca, no era el típico tío bueno, pero tenía los ojos azules de mirada intensa , y una sonrisa a medio camino entre tierna y sexy.
    Reaccioné después de mirarle embobada durante unos segundos y fui hacia la cocina, pero a medio camino dijo:
    -No necesito sal, tengo la cena hecha.
    Volví a la puerta y le pregunté por qué estaba allí entonces, no entendía muy bien la situación, la verdad.
    Me explicó que después de lo que había pasado a mediodía, necesitaba hablar conmigo, y no quería esperar al lunes. Sabía que lo más probable era bajar a mi casa, que abriese la puerta mi madre y que yo no estuviese y aunque me encontrase en casa, iba a ser complicado explicarle a mi madre porqué bajaba a buscarme a mí, algo que jamás había hecho, así que puso la excusa de la sal por si aquello sucedía.
    Sacó una nota del bolsillo y me la dio.
    En la nota ponía “quiero hablar contigo” y su número de teléfono.
    Esperaba poder dármela si me veía en casa mientras mi madre iba a por la sal.
    Me confesó que en el momento de tocar el timbre empezó a arrepentirse de su plan, era ridículo y casi imposible que funcionase, pero no se le ocurrió nada mejor.
    Y lo más increíble de todo, es que de todas las cosas que podían haber pasado, y de una manera inesperada, le había salido bien.
    Sonreí y le dije que allí me tenía, que podía hablar conmigo de lo que quisiera.
    Y su respuesta me dejó muda:
    -No es lo que quiero hablar contigo, es lo que quiero hacer contigo, pero no me parece bien hacerlo aquí, en la puerta de tu casa sabiendo que puede aparecer cualquier vecino, así que voy a irme a casa.
    Tú estás sola y yo también, no tenemos que dar explicaciones a nadie, si te apetece sube cuando quieras y… hablamos, tenemos todo el fin de semana.
    Y allí me dejó en la puerta de casa, sin ser capaz de decir ni una sola palabra.
    Entré en casa y cerré la puerta.
    Si por la mañana me temblaban las piernas, ahora lo hacia el cuerpo entero.
    Sentía cosas que eran nuevas para mí, jamás había deseado acostarme con un chico como lo deseaba con él, pero por otro lado me daba un poco de miedo.
    Además era mi vecino, no podía acostarme con mi vecino y cruzarme con él o con su madre al día siguiente en el ascensor y hacer como si nada pasara.
    Le di muchas vueltas, y al final decidí quedarme en casa esa noche e intentar asimilar la situación.

    Respuesta
    Lady Miautito
    Participante
    Lady Miautito on #141011

    Oye que ya me has dejado con el gusanillo XDDD sigueeee

    Respuesta
    Marie
    Marie on #141164

    Nos dejas en ascuas!!!… cuando continúa?

    Respuesta
    Moetsi
    Participante
    Moetsi on #141359

    En un ratito publico el capítulo 2 🙂 Creí que podría editar el post y hacerlo en éste mismo, pero no puedo, así que haré uno nuevo con cada capítulo, espero que no se haga muy pesado. Gracias por leerlo!!!

    Respuesta
    Silvia
    Silvia on #141603

    Sigue por favor!! Esto es genial!!

    Respuesta
    laura
    laura on #141621

    Porfavor sigueee!

    Respuesta
    Sara
    Sara on #141647

    Es la primera vez que escribo aquí y es para pedirte que continúes por favoooor!!!

    Respuesta
    Lorena
    Lorena on #141666

    Please continúa no nos dejes así ????

    Respuesta
    Moetsi
    Participante
    Moetsi on #141732

    Muchas gracias a todas por leerme!! Iré subiendo más capítulos poco a poco, paciancia 😉

    Respuesta
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