Que mala nuera soy que encima me he puesto de mala baba y no quiero ni ir a verla. Porque está en Zamora y yo vivo y quiero seguir en Madrid y punto.
La familia de mi novio se dedica a la hostelería, y a las afueras de Zamora tienen un terreno enorme y están construyendo casas para todos, la supuesta nuestra está entre la de mis suegros y mi cuñada.
Como casita de fin de semana no está mal, salvo que voy a tener intimidad cero, porque conozco a esa familia y no es mi rollo. Que con la mía muy bien, pero con espacio y tiempo. Estos van de otro rollo y me veo entrando el domingo por la mañana a mi suegra en casa con el desayuno y que nos pille en el mañanero.
Mi chico y yo llevamos juntos toda la carrera, los dos queremos ser profesores, sabemos que lo de opositar es para rato pero nos hemos ido apañando trabajando en un gimnasio de momento. Llegado el momento de irnos a vivir juntos, buscamos un trabajo normal, yo en una gestoría y él en un almacén de ropa deportiva.
Mis suegros siempre han sido bastante absorbentes y muy de pollitos en su nido, la gemela de mi chico sigue viviendo en casa de mis suegros hasta que acaben la suya, si a mi cuñado le parece bien, por mi maravilloso. Bastante tengo yo con subir todos los fines de semana que hay eventos familiares, que os aseguro que son muchos como para preocuparme de lo que hagan los demás.

No paran de planear que cuando las casas estén acabadas nos tenemos que casar e irnos a vivir allí, que mi pobre novio se ponga al mando de los negocios y se deje de tonterías de ir en chándal a trabajar todos los días, que en Zamora vamos a vivir mucho mejor
Él solo se ríe y no dice nada por no discutir con su madre, pero a mí me cambia la cara y estoy harta de decir que no se hagan líos de nada porque no. Ojalá se retrase la entrega de las casas años y de momento yo vaya ganando terreno.
Ya os digo que esta guerra la gano yo como sea.