No quería meterme en un berenjenal, y por eso evité decirle a mis tíos o a mi prima directamente, que me había enterado de que su marido le ponía los cuernos. Me lo contó una amiga que les vio en un restaurante, pero no tenía pruebas porque no les hizo ninguna foto. Desde ese momento estuve observándole cuando coincidíamos, pero no vi nada que fuera sospechoso. Así que siguiendo el consejo de mis amigas, decidí callarme para no ser yo la que estallará la bomba sin prueba ninguna, ya que saldría mal parada.
Ahora resulta que se ha enterado de que lleva cuernos y alguien le ha dicho que yo no sabía, me siento traicionada y por otro lado tengo la sensación de que daba igual lo que hubiera hecho porque yo iba a salir mal parada igualmente.

Me arrepiento de no haber dicho la verdad, porque por lo menos ahora sabrían que yo no mentía, lo que peor me sabe es que mis tíos me consideran culpable de que ella haya vivido medio año más de cuernos, porque yo no hablé.
He intentado pedirles disculpas, pero no quieren saber nada de mí y no sé si debería insistir o dejar que pase el tiempo para que se les olvide el mal rollo que hay ahora.