Las redes sociales, los influencers y todo este mundillo, se nos está yendo de las manos.
Yo no tengo ganas ni paciencia para aguantar todas estas chorradas. Me pongo nerviosa cuando veo a chiquillas bailando en la calle con un teléfono que graba o a gente hablando sola por la calle porque va enseñando a sus seguidores lo que está haciendo.
Bastante tengo con aguantarlo en la calle, que encima pretenden que lo aguante en mi casa.
Esto es muy reciente, pasó la semana pasada y aun no me lo creo. Tuve que tener la conversación más surrealista de mi vida y ellos parecía que no entendían lo que me molestaba.
Resulta que mis vecinos del primer piso, los simpáticos, los que “están empezando a grabar contenido”, estaban bajando a mi patio SIN MI PERMISO para grabar sus recetas de cocina.
Me di cuenta un día que salí en pijama al patio y me encontré una albahaca perfectamente colocada en mi mesa. Pero además no una albahaca cualquiera, una albahaca en una maceta preciosa y nueva. Todo muy intencionado. De decorado.
Miré para los lados porque no entendía nada. Pensé que quizás alguien la había dejado por error o se la habían encontrado en el patio común y me la habían puesto a mí. Porque el común y el mío estaban separados por una puerta de la que yo tenía la llave, pero no sería la primera vez que me pasan cosas por encima del seto.
Tardé unos segundos en procesarlo, entré dentro y me vestí para coger la albahaca y volverla a dejar fuera, pero es que cuando salí, estaban: la albahaca, una tabla de madera, un cuchillo grande y un trípode.
Luego oí una voz.
Vale, empezamos desde que añado el ajo.
Y entran por la puerta tan tranquilos mis vecinos, con comida en las manos y una sonrisa de oreja a oreja en cuanto me vieron.
Primero hubo confusión, luego incredulidad y finalmente esa mezcla rara entre enfado y “esto no puede estar pasando de verdad”.
Me quedé en el sitio, quieta, viendo desde la puerta esta especie de documental sobre el morro y la falta de educación. Ellos me saludaron, pasaron como si nada y empezaron a preparar todo el set. Ella pretendía cocinar y él ajustaba cosas para grabar. Habían elegido la esquina más fotogénica de mi patio, con una pared blanca, algunas plantas y mucha luz natural.
La madre que los parió.
Les pregunté directamente que cómo coño habían entrado y cómo se atrevían a hacerlo sin permiso.
Ellos se hicieron los sorprendidos y me dijeron que llevaban semanas bajando y que nunca había habido ningún problema. Que no sabían que tuvieran que pedir permiso.
¿Perdona?
Me contaron que pensaban que esta zona era como una extensión del patio normal, pero más apartada y separada por esa puerta, pero que lo podía usar todo el mundo porque la puerta estaba siempre abierta.
Yo flipé. Fui a mirar la puerta y efectivamente estaba rota. Pero es que su explicación no se sostenía por ningún lado. Es un patio interior que claramente da acceso a mi casa y se entiende que es propiedad privada, allí tengo mis cosas, tiendo mi ropa. ¿Qué me estaban contando?
Llevaba un cabreo encima tan grande, que les acusé de romperme ellos la cerradura para entrar. Me cagué en todo lo cagable y los eché.
Ellos, sobreactuando una barbaridad, se ofendieron y me empezaron a decir que no hacía falta exagerar, que no sabían que no podían entrar y que si lo hubieran sabido me habrían pedido permiso.
Surrealista.
Esa tarde vinieron del seguro a cambiar la cerradura y ellos lo vieron desde arriba. No habían tenido bastante con el pollo de la mañana, que bajaron a mi puerta a ofrecerme un “acuerdo”.
Querían pagarme una miseria por invadir mi patio varias veces a la semana y estar grabando allí. Se comprometieron a hacerlo en horarios donde yo estaba trabajando para no molestar, como habían estado haciendo hasta ahora.
Utilicé estas últimas palabras para llamarles mentirosos y mandarles a su casa de vuelta, porque si en principio venías aquí sin saber que era privado ¿Por qué lo hacías en horas en las que yo estaba en el trabajo? La gente está mal de la cabeza y encima son tontos.
Ahora soy la loca del patio, pero es que me da igual. Solo faltaría que tuviera que tolerar a esta gentuza no creéis?
