Durante toda mi vida he sido rellenita/gorda/gordita.. siempre he recibido malos comentarios en cuanto a mi peso desde que estaba en el bachillerato, siempre intentaba a no darle importancia, pero ese comentario quedaba en mi subconsciente y cada vez que lo recordaba me ponía muy mal. Claro, me hacía la fuerte, la dura para que dejarán de molestar.. pero por dentro estaba desbastada.
Cuando ingrese a la universidad, todo fue un poco más distinto.. Adelgace un poco y de pronto sentí que había recuperado la confianza en sí misma.. todo seguía igual y no sabía por qué… en ese instante me había dado cuenta que a pesar de haber cambiado un poco seguía pensando en el que dirán.
A lo largo del tiempo he logrado aceptarme tal cual como soy….
Finalmente comprendí – tras un largo proceso – que debo quererme, querer mi cuerpo, mi templo sagrado y por supuesto mandar al carajo a todo aquello que me hace mal.