Tenía 7 años y no recuerdo cómo empezó ni cómo terminó. En casa de mi abuela, en un pasillo que daba al garaje mi primo de 16 años me metía la mano por dentro de las bragas y luego se olía los dedos.
En casa de mi abuela, donde me sentía segura, o eso creía, ahora entiendo porqué me gustaba estar todas las vacaciones en la calle, jugando con cualquier cosa.
A los 18 años me puse muy mal, no sabía que tenía, creí morir. Todo era una depresión mayor con ansiedad. Y así seguí hasta hoy. Se lo conté a mi madre en uno de esos momentos de lloros y pánico, ella me dijo que porqué no avisé a nadie, no sabía qué decirle. Jamás volvimos a hablar de ello.

Hoy tengo 40 años y vivo medicada, a temporadas mejor y otras peor.
Por favor, cuidad y estad pendientes de vuestros hijos, nietos, sobrinos.. Estad con mil ojos. Gracias por leerme.