En la cuarentena empecé a hablar con un chico por Tinder e iba todo genial. Resultó ser «conocido», vivía cerca y me inspiraba mucha confianza. Empezamos a quedar en cuanto la cuarentena terminó y todo bien.
Él sabe que no estoy acostumbrada a ser afectiva y que nunca me había acostado con nadie (por ninguna razón en especial). Las citas iban bien, la familia y amigos de ambos saben de nuestra existencia, etc. Nos acostamos y todo bien y cada uno, obviamente, sigue con su vida. El asunto es que empecé a pensar un poco en qué plan iba todo el asunto; ya que es un tío muy mimoso,que hablaba siempre de esperar lo que hiciese falta para acostarnos, etc. Decidí hablarlo con él y le pregunté directamente que cuál era la idea de lo que estábamos haciendo,a lo que él respondió que ahora mismo no buscaba nada serio porque no necesitaba otra cosa más en su cabeza.

Yo añadí si eso significaba que podíamos ver a otras personas, o sea no éramos exclusivos, y contestó que ese tema no le gustaba y que él no me iba a preguntar ni quería saberlo. Toda la conversación fue de muy buen rollo y siempre está preguntando si todo bien y hay muy buena comunicación. A pesar de esto, tengo la sensación de haber hablado y no haber aclarado nada. Para mí mezcla actitudes de dos tipos de relaciones distintas. Sí estoy a favor de una relación no sería; pero no me gustaría mezclar entonces a familiares o hacer planes que yo considero de pareja (por poneros un ejemplo quedar y dormir la siesta). Estoy hecha un lío.