Sé que este tema se ha hablado mil veces en este foro pero quiero compartir mi caso porque estoy un poco harta de que siempre se dé por hecho que los padres somos unos egoístas por querer llevar a los niños.
Mi primo se casó el año pasado en una finca preciosa a 500 km de donde vivimos. Nos hizo ilusión que contara con nosotros pero en cuanto recibimos la invitación y vimos “evento sin niños” ya sabíamos que no íbamos a ir.
No es cuestión de imponer, pero es que vivimos lejos, no tenemos familia cerca que se los pueda quedar y contratar a alguien para ese fin de semana entero era un pastón. Además, mis hijos se portan bien, tienen 5 y 7 años y han ido a otras bodas sin problema.
Hablé con mi primo con cariño, se lo expliqué y me dijo que lo entendía pero que ni de coña cambiaban la política, que era su día y que no querían niños corriendo entre mesas.
Pues desde entonces tensión máxima. Mi tía (su madre) no me habla. Dicen que somos unos rancios, que qué nos costaba un finde sin críos. Pero nadie se para a pensar lo complicado que es eso cuando no tienes una red de apoyo cerca.
Así que no, no me arrepiento de no haber ido. Me dolió, pero lo decidí con lógica. Si invitas sin niños perfecto. Pero acepta que no todos pueden encajar en esa fórmula.
Y no me siento mala madre por priorizar estar con mis hijos.
Ni mala prima por no ir.
