Tengo 68 años y nunca pensé que estaría escribiendo en un foro pero una amiga me ha hablado de este sitio y aquí estoy porque necesito que alguien que no me conozca me dé una opinión sincera.Enviudé hace cuatro años de un hombre con el que estuve casada 41 años. Lo cuidé en su enfermedad durante los últimos dos años y os aseguro que cuando murió pensé que mi vida sentimental había terminado para siempre. No solo no buscaba nada es que ni se me pasaba por la cabeza, me parecía una falta de respeto al recuerdo de mi marido incluso pensarlo.Hace ocho meses en un curso de pintura al que me apunté para salir de casa conocí a un hombre. Tiene 71 años también enviudó, dos hijos mayores como yo, una vida tranquila parecida a la mía. Empezamos quedando a tomar café después de las clases, luego a cenar, luego a ir al cine. Es un hombre bueno, respetuoso, divertido a su manera y me ha devuelto unas ganas de vivir que yo daba por enterradas.
No vivimos juntos ni hablamos de matrimonio ni hay nada espectacular, es simplemente compañía buena en una edad en la que la compañía es lo que más se agradece. Se lo presenté a mis hijos hace meses en una cena en mi casa. Mi hija mayor encantada desde el primer momento me dijo que se alegraba mucho por mí. Mi hijo el pequeño no dijo nada esa noche pero a los pocos días vino a hablar conmigo y me dijo que le parecía precipitado, que solo habían pasado cuatro años desde lo de papá que él aún lo estaba procesando. Le dije que respetaba lo que sentía pero que yo necesitaba seguir adelante. Y lo dejamos ahí o eso pensé.
La semana pasada me llamó por teléfono que él y su mujer han estado hablando, la comunión de mi nieta es a finales de junio y prefieren que yo vaya sola sin él. Que mi nuera no se siente cómoda con la situación y que la familia de mi nuera no entiende todavía que yo tenga pareja, que es el día de mi nieta y no quieren que el tema de mi vida sentimental sea protagonista.
Entiendo que es el día de mi nieta y que no quiero ser el motivo de tensión. Pero tengo 68 años, no 16 y me parece humillante que mi propio hijo me trate como si tener un compañero a mi edad fuera algo vergonzoso que hay que ocultar. Mi marido lleva muerto cuatro años no cuatro meses. Y mi nuera con todo el cariño del mundo, no es nadie para dictarme con quién voy o no voy a las comuniones de mi propia nieta. Mi hija me dice que vaya con él que es mi vida y que mi hijo se aguante.Lo que más me duele es pensar que mi hijo que se supone que me conoce, piense que rehacer mi vida es una falta de respeto a su padre. Su padre fue lo primero que me dijo cuando empezó a saber que se iba, «no te quedes sola, busca compañía, vive». Y ahora resulta que la única que se acuerda de eso soy yo. Gracias por leerme es gratificante tener un lugar par anosotras, un abrazo
