Cuando yo di a luz, mi madre se instaló en casa sin que nadie se lo pidiera y sin pedir permiso. Me empezó a cambiar todo de sitio y a querer hacer ella todo: bañarlo, cambiarlo, etc. A los cuatro días la eché de mi casa y le dije que volviera cuando se relajara. Estuvo un tiempo enfadada pero recapacitó y volvió de visita cuando tocaba y su actitud cambió por completo. Hay personas a las que les tienes que meter un palo para que se den cuenta de las cosas.