Desde que nació nuestro bebé hace ya siete meses las cosas entre mi pareja y yo han cambiado muchísimo, y no solo por la falta de tiempo o por el cansancio, que eso ya lo esperaba. Lo que me está empezando a frustrar de verdad es que no hemos vuelto a tener relaciones y cada vez que intento hablarlo o dar el paso me encuentro con excusas que me hacen sentir como si yo fuera la única que sigue teniendo deseo.
Él me dice que no puede concentrarse ni sentirse cómodo sabiendo que el bebé duerme al lado Que se corta que se le va todo el momento. Y yo puedo entender que al principio sea raro, que al principio dé cosa, sobre todo si es algo nuevo. Pero lo que no entiendo es que también he intentado buscar otros momentos, otras maneras otras opciones, y tampoco le parece bien.
Una noche que el niño se quedó dormido pronto le propuse hacerlo en el sofá. pero me dijo que no, que a él eso no le va, que solo se siente cómodo en la cama. Lo mismo cuando le he propuesto ducharnos juntos, o hacer algo más suave.
Y yo no quiero pensar mal, pero llega un punto en el que me empiezo a sentir rechazada. Como si desde que soy madre hubiera pasado automáticamente a ser asexuada. Me siento sola en esto.
