Chicas, me estoy empezando a rallar un poco con el chico al que estoy conociendo.
Llevamos quedando más de seis meses y la verdad es que todo va estupendo menos el sexo.
Es como que es muy ‘clásico’, no es que yo sea aquí Natalia Grey, pero yo qué sé, sí que me gusta innovar un poco y salirme un poquito de lo común.
Él siempre quiere que lo hagamos igual, lo más loco que hemos hecho es ponernos a cuatro patas. Él me come el chichi y eso, pero no me deja que yo le practique el sexo oral porque dice que le parece denigrante, que se siente mal cuando me ve con su polla en la boca y que le hace sentirse ‘superior’.

Ya lo hemos hablado por activa y por pasiva, le he dicho un montón de veces que no es así, que yo lo hago porque quiero y porque me gusta, que si a mí me molestara tendría sentido pero que no, ni un poco.
Al final ya no lo hago porque me siento mal, es como si le estuviera forzando a hacer cosas que no quiere y yo ya no sé si pensar que es algún tipo de trauma que no me quiere contar. Estoy por proponerle que vaya al psicólogo, pero claro, es que solo llevamos seis meses y me parece forzar mucho la maquinaria.
También os digo que a largo plazo no creo que pueda seguir solamente haciendo el misionero en su cama, porque eso también es así, solo podemos hacerlo en la habitación cuando no hay nadie más en casa. Si están sus compañeros durmiendo en la habitación de al lado, despídete también.
¿Qué puedo hacer, chicaS?