Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
No quiero pasar Reyes con mi familia pero mi marido insiste en que no sería justo para nuestra hija
Hola, chicas.
Necesito que me digáis si estoy siendo dramática, porque yo creo que mi marido ha cruzado una línea muy fea. Llevamos casados ocho años y tenemos una nena de tres. Desde que estamos juntos siempre merendamos roscón el día de Reyes con mis padres en relativa armonía. Digo “relativa” porque toda la vida han sido muy sobreprotectores conmigo, incluso de adulta, y eso genera roces que he sabido gestionar en cierta medida. Hasta ahora.
Desde que tuvimos a la peque su comportamiento ha empeorado muchísimo. Juzgan constantemente nuestras decisiones y no respetan los límites. El otro día en Noche Buena quisieron darle más turrón a la nena después de haber comido un montón. Yo me negué porque no quería que le sentara mal, y con todo el morro me soltó mi padre que “si era tan nazi con la comida me acabaría odiando en cuanto creciera”. ¿Perdón?
Me enfadé tanto que nos fuimos en cuanto acabamos de cenar. Luego mi padre me llamó, pero no para pedirme perdón, sino para decirme que “no era para tanto”. Dejé que pasaran los días pero sigo cabreada como un mono y he decidido que no vayamos a su casa en Reyes. Esta mañana se lo he dicho a mi marido y lo que me he encontrado me ha dejado patidifusa.
“Cariño, no ir es hacerle una putada a la niña”. Según él, nuestra hija no tiene culpa de mi relación con mis padres y no es justo que no vea a sus abuelos por ello. Su comentario me ha dolido muchísimo y creo que ha cruzado una línea muy frágil. Él sabe que mis padres me han causado muchos problemas de autoestima y que todos los años hago un esfuerzo por reunirnos y ponerles buena cara. Además, la niña tiene tres años, ni se acordará de que no hemos ido. ¿De verdad debería ceder con esto o sería no respetar mis propios límites?
