¡Hola, chicas!
Antes que nada quería daros las gracias por la página, os sigo desde hace tiempo. Después de mucho pensarlo me he decidido a escribiros porque no sé qué hacer. Me he enterado hace poco que el que fuera mi novio durante casi tres años está saliendo con otra chica y me aterra pensar que pueda llegar a pasar por lo mismo que pasé yo.
Como toda relación de abuso, lo nuestro empezó siendo un auténtico cuento de hadas. Yo llegué a su país para estudiar un semestre y en seguida se convirtió en alguien imprescindible en mis días. De una bonita amistad pasamos a algo más, hasta que para cuando tenía que volver a mi país me quedé tan pillada que decidimos seguir con la relación. Desde el principio noté cosas «extrañas», pero lo achaqué al cambio cultural de los dos países, yo europea y él latinoamericano, y no le daba importancia a cuestiones como tener que salir siempre los dos juntos, que no le gustara que tuviera amigos chicos o que por fuerza tuviera que estar en cada evento al que yo fuera.
Trabajé para poder comprarme el billete de vuelta a su país y así, empezamos una vida juntos. Supongo que os imaginaréis la historia, al fin y al cabo los patrones de violencia son siempre parecidos. Para no hacer muy largo el asunto os lo resumo: las discusiones derivaron en golpes en el primer mes de convivencia. No sé cómo empezó, solo sé que me estuvo pegando cada vez que se enfadaba desde noviembre hasta el 8 de marzo de 2018, recuerdo bien la fecha porque íbamos a ir juntos a la manifestación del Día de la Mujer y después de patadas, arrastrarme por la casa y casi hacerme perder un ojo de tanto presionarlo, imaginaos las ganas que tenía yo de acudir al evento con tal energúmeno. Pero no me fui. Justo cuando ya lo tenía decidido me llamaron para un trabajo soñado y me quedé viviendo con él y hubo más golpes hasta septiembre de ese año.

La segunda parte de la historia es más de lo mismo, pero al menos tenía la libertad de ir a trabajar, conocer gente, ver que valía para lo mío, que no era estúpida como tantas veces me llamó, que no estaba loca como me gritaba cada vez que se enfadaba. Nadie entendía por qué seguía con él, y eso que nadie sabía por lo que estaba pasando realmente, porque no se lo conté a nadie jamás, pero sabían que yo no era yo y que había algo raro en él.
Siempre me ha dicho que yo no era una víctima y es cierto. Al principio, cuando me dio los primeros golpes, el cuerpo se me paralizaba, no podía hablar, un nudo se me ponía en la garganta y no podía casi respirar. Pero luego, cuando ya sentía que no tenía nada que perder, recordaba uno a uno los nombres de todas esas personas que me quieren, familia, amigas e incluso ex novios y yo también le pegaba como podía para defenderme y que parase. Él me decía una y otra vez que no le dejaba otra alternativa, que era mi culpa, que yo también le hacía daño, que jamás de los jamases sería así con otra chica.
Por suerte os cuento todo esto desde nuestro lado del Atlántico, con mi querido perro a un lado de mi cama y bajo el mismo techo que mi madre y mi hermana. Y no puedo ser más feliz. Él ha venido dos veces desde entonces -la última esta Navidad- le hice jurar y perjurar que bajo el techo de mi madre no me levantaría la mano, y lo cumplió. Sin embargo, el maltrato psicológico ahí seguía. Sé que os parece increíble que aguantara tanto, os juro que a mí también. Y me encantaría deciros que yo le dejé, que me cansé de lo que me hacía y que eso no era amor, pero no fue así. Me dejó él, por otra chica.

Desde que me dejó es como que la vida me ha dado otra oportunidad, me siento bien, siento paz, pero me siento muy culpable por esa otra chica, que he sabido que tiene la misma edad que yo cuando lo conocí, 23 añitos. Tengo pruebas de un golpe que me dio una vez y los insultos posteriores mientras yo lloraba, grabé un audio un día que le noté especialmente cabreado y sentí miedo por mi vida. No, no le denuncié nunca porque la Justicia en su país es horrible y yo vivía con él y toda su familia. Denunciarle ahora, después de año y medio que no me ha levantado la mano no sé si es buena idea. Con todo, me da mucho miedo destrozarle la vida.
He hablado con él y me ha jurado que no la va a tocar, que ha cambiado y que me lo ha demostrado cuando no me pegaba al estar en España. Que solo le pasa esto conmigo, porque realmente le sacaba de quicio. Mi duda es si contárselo a la chica, explicarle dónde se mete o quedarme con mi felicidad lejos de ellos y que pase lo que pase. A mí me hubiera encantado que alguien me avisara antes de meterme ahí. Él me dice que si se lo cuento a ella también debo hacer lo mismo con todas las demás que vengan porque sino le demostraré que solo son mis celos. No se le pasa por la cabeza que el dejarme ha sido lo mejor que ha hecho por mí desde que le conozco…Muchas gracias por haber llegado hasta aquí, os leo.
M.