Lo de mi marido y su familia es algo que me alucina. Nunca en la vida van a misa excepto a los funerales, sin embargo, cuando me casé con él, tuve que pasar por el aro y hacerlo en una iglesia porque para ellos era importante.
Por supuesto, cuando llegaron los niños tuve que bautizarles, porque si no se liaba una gorda. En mi familia no somos creyentes, a mí me han educado de otra manera diferente y aunque soy muy respetuosa, hay cosas que no me entran en la cabeza.
Los niños ya tienen 8 y 9 años, nunca hemos llevado a misa, en el colegio hacen valores en lugar de religión, y ahora de repente me dice mi marido que tenemos que apuntarles a catequesis para que hagan la comunión juntos dentro de dos años. Al principio pensaba que era un chiste, pero qué va lo decía súper en serio.
Esta vez me he negado, me parece totalmente innecesario, además ellos no quieren, y ya son mayorcitos para decidir y encima es un gasto inmenso que podemos utilizar para hacer un viaje en familia que recordemos toda la vida.
Desde entonces está de morros, porque dice que él está entre la espada y la pared, porque sus padres y su hermana le presionan. ¿Pero porque tenemos que pasar los niños y yo por algo que no queremos cuando a él literalmente le da igual?
