Hoy quiero hacer un hueco aquí a una fanatica de Weloversize.
Sé que lo estarás leyendo, como lees todas y cada una de las publicaciones, por eso quería darte las gracias de una manera especial ??Confidentes, amigas, tan nosotras que podríamos prescindir de mi hermano (de tú novio). A veces, hasta estorba.
Pensar que no nos conoceríamos, quizás, si no fuera por él. Pensar que somos algo así de inaguantables por su culpa, es lo que tiene que nos juntemos dos personas iguales sin conocimiento.
No te elegí, no me elegiste, pero aquí estamos: leales, auténticas, sinceras, y podría describirlo con algo más que cuñadas, lo llamaré mejores amigas o incluso hermana, esa hermana que nunca tuve y siempre quise.
Empezaré con aquello que te dije un día que me preguntaste si algún día nos dejaríamos de hablar: “nunca nos vamos a perder, idiota.”
Ya sé que no te esperabas esto, como yo no me esperaba que alguien llegara a ser lo que eres tú hoy para mí.
He recordado cuando nos conocimos, las dos sentadas en mi litera, y la rapidez con la que unimos nuestras vidas.
Nunca te he dado las gracias por ser quién eres o por estar cuando nadie más lo está.
Esas veces en las que me encierro en mi propio planeta enano, me niego a salir y no dejo entrar a nadie, y apareces tú recordándome que no me puedo rendir, que tengo que ser fuerte. El mensaje de “yo siempre estaré contigo” que me roza el corazón y me pinta una bonita sonrisa que hacía días había desaparecido.
Lo sabes todo, todo sobre mí y sigues conmigo sin que yo te lo pida, sin que nadie te lo pida, quizás porque te sientes igual que yo en muchas ocasiones. Sabes de mis taras, de mis defectos, de mis manías, de lo cabezota que me pongo, de mi lado más romántico y de aquel otro que es tan frío. Y yo sé lo buena persona que eres, que el corazón no te cabe en el pecho, que te brillan los ojos siempre y en cualquier momento, y eso me hace sentir como en casa.
Sabes tanto que solo puedo darte las gracias por quererme. Sé tanto que solo puedo darte las gracias por dejarme quererte tanto.
Nunca te rindes conmigo, y ese es el regalo más bonito que puedes hacerme.
Ese es el mejor regalo que me han hecho.
Ese es el regalo que yo quiero hacerte cada día.
Te quiero, porque sé tanto sobre ti, que sería imposible no hacerlo.