Hola, quería compartir una reflexión: ¿cómo demonios se supone que se encuentra a alguien que merezca la pena a partir de los 35 o 40?
Repaso mental: mis amigas con parejas decentes conocieron a sus maridos/novios en la universidad, en un trabajo, en un viaje… Vamos, en entornos normales. ¿Discotecas o pubs? Cero. No digo que sea imposible, pero en nuestro círculo no ha pasado.
Luego están las solteras —y hablo de mujeres listas, con estudios, independientes, que se cuidan y, lo más importante, que son buenas personas— y todas coinciden en lo mismo: cuesta horrores dar con un hombre que valga la pena. Parece que, a partir de cierta edad, hay más mujeres interesantes que hombres… o que ellos se han escondido bajo tierra.
Lo de Tinder ya es para llorar (o hacer un monólogo de comedia). Una amiga salió a cenar con uno que lo primero que le soltó fue: “Vamos a medias, ¿vale?”. Ella, con toda la educación del mundo, contestó que sí, y entonces él remató: “Lo digo porque ahora os molesta que no os inviten a cenar”. Genio y figura. Mi amiga trabaja en una farmacéutica, seguramente gana más que él, y desde luego no necesita que nadie la invite. Lo que sobra es el discursito rancio y machirulo.
Y eso no es lo peor: hace un par de meses, otro la citó y en medio de la cena le pidió “discreción”. Traducción simultánea: casado o con pareja en otra ciudad. Maravilloso.
YO, la única vez que usé Tinder (pensaba que me estaba perdiendo algo) quedé con un tipo que parecía superinteresante, de 38 años. Y cuando lo vi aparecer… Diez años más se había echado. Pero, por qué la gente hace eso? Que luego es mucho peor. Le pregunté que cuántos años tenía y me dijo que «los que tú quieras» y me guiñó el ojo. De verdad fue lamentable.
Yo, por mi parte, cuando vengo a España caigo en el guilty pleasure de First Dates. Sí, sé que es telebasura, pero me fascina: parece un escaparate perfecto del nivel que hay por ahí. Y cada vez entiendo más a mis amigas.
Como a los 35 no hayas encontrado a nadie lo tienes crudo.
