Dime de qué presumes y te diré de qué careces. No hace falta que digas o hagas nada porque tu tío ya tiene el castigo en su propia forma de ser. A ti o a tus padres os da igual el dinero que tengáis (mientras se para sobrevivir), es decir, vuestra felicidad no va unida al capital. Ellos no. Con poco que tengan una mala racha sufrirán el triple que cualquier persona porque se juzgarán a ellos mismos y creerán que todos también lo hacen