Yo te lo diré de otra forma:
Imaginas un hombre sensible (que no débil), atento (no con cosas materiales), comprensivo con tu pasado, que te trate de igual a igual, que confíe en tí simplemente porque no tiene por qué no hacerlo, que te apoye en tus metas, que te anime en tus sueños, que quiera compartir contigo tiempo de calidad, que dé por hecho que hay espacio para amistad y familia, que te proponga planes, que te regale sonrisas, que te haga reír, que de cualquier cosa haga una broma, que nunca te dedique una mala palabra, ni siquiera una mala mirada, que haga un esfuerzo por encajar en tu grupo de amigos, que mire por tú felicidad, que respete tus tiempos, que no hable mal de sus amigos ni de los tuyos, que no te mire el móvil, que te respete, que te ame…
No pares hasta encontrarlo! Existen, te lo prometo, pero tienes que dejar de fijarte el machirulos