Buenas tardes
Estoy con un follón mental importante y no se qué pensar, la verdad.
Estuve casada/emparejada durante 14 años con el padre de mis hijos, la verdad es que fue una relación muy bonita la mayor parte del tiempo en la que casi todo funcionaba (su familia siempre fue un problema importante) pero con los niños y el paso de los años todo se volvió mucho más difícil, el empezó a echarme en cara mi falta de deseo y el que me ocupaba de pocas cosas, sobre cargándole a el, y yo siempre decía que no podía hacer nada más… y al final el pidió el divorcio y se fue.
Desde entonces he tenido otras relaciones, más bien cortas, en las que en seguida me han echado en cara que no me lo «curro» lo suficiente, yo pensaba que eran cosas de princesos como ahora se dice, porque la verdad es que mi hermano y mi padre siempre han sido parejas «perfectas» y han sido mis referentes, fieles, dedicados a la paternidad a tope (más que mi madre y mi cuñada), alejándose de su familia a la primera que su mujer sufría cualquier ataque, teniendo ellos los detalles, ocupándose ellos de todo lo práctico (papeleos, cocinar…).
Con el tiempo he empezado a echar de menos a mi ex marido, el aceptó muchas de estas cosas (el cocinaba y limpiaba la casa, se quedaba con los peques más tiempo que yo… etc.), además aunque mi pasión se apagó con la edad y los peques, en realidad me dio mucho mejor sexo que mis parejas posteriores y anteriores y ahora lo echo de menos.
La cuestión es ¿Tuve demasiadas expectativas? Quizá ya tenía algo muy bueno y lo dejé perder por no acomodarme, mis nuevas parejas no han aceptado cuidarme ni un 10% de lo que hacía mi ex, que llegó a ayudarme con mis estudios haciéndome trabajos o estudiando conmigo, mientras se quedaba los peques para dejarme a mi estudiar y dejaba la comida hecha… me siento tonta de pensar que no valoraba nada de eso y eso que el me lo dijo decenas de veces, cada vez recuerdo más cosas buenas y me estoy volviendo loca con que tuviese razón alejándose de mi.
