Narcisista, vaga, ególatra… Lo tienes todo, chiquilla, no me extraña que ese hombre se haya cansado.
Por lo que dices, todo tiene origen en la crianza, en tu madre más específicamente. Tu padre y tu hermano, con todos los respetos, son lo que se suelen llamar unos calzonazos, que se ocupan de todo (casa, traer dinero, hijos…) y además, de cuidar y satisfacer a las señoronas, porque es «su deber». Cito: «mi padre siempre han sido parejas «perfectas» y han sido mis referentes, fieles, dedicados a la paternidad a tope (más que mi madre y mi cuñada), alejándose de su familia a la primera que su mujer sufría cualquier ataque, teniendo ellos los detalles, ocupándose ellos de todo lo práctico (papeleos, cocinar…).» Para ti son parejas perfectas porque hacen todo lo que mandan sus mujeres, hasta distanciarse de su familia y aislarse para servirlas.
Sinceramente, me pareces una de esas personas que acapara y esclaviza al marido y, cuando él se cansa de ser servil y abre los ojos, no es capaz ni de hacer un ejercicio de autocrítica. No echas de menos a tu ex, echas de menos que te sirvan para seguir viviendo como una reina porque te crees algo extraordinario en el universo, tal como han pautado tus valores de crianza.
Cito: «he empezado a echar de menos a mi ex marido, el aceptó muchas de estas cosas (el cocinaba y limpiaba la casa, se quedaba con los peques más tiempo que yo… etc.)» ¿Aceptó? ¿Qué tenía que aceptar? ¿Lo que tú exigías porque así es como se supone que debe ser una pareja? Cito de nuevo: «mis nuevas parejas no han aceptado cuidarme ni un 10% de lo que hacía mi ex». En una pareja no se acepta, no es un puñetero contrato de servicio, es un equipo de vida. Los dos deben cuidarse y respetarse. No quieres una pareja, quieres un esclavo, así que te mereces todo lo que te ha pasado.
Por último, algo que me ha sentado realmente mal. No son «princesos», son hombres que se han hartado de que a ellos también se les juzgue socialmente, que no se les permita la suavidad, la emotividad y expresar sus necesidades de afecto. Ellos también se cansan, se ocupan, se abruman con la vida. Los hombres también florecen cuando se les mima, todos somos seres humanos y todos necesitamos sentirnos valorados.
Chiquilla, ve a terapia a tratarte ese trastorno narcisista porque las parejas no deben aceptar servirte como si fueras la Marquesa de Culoprieto.