Hola, soy nueva por aquí y es la primera vez que me atrevo a escribir, pero sigo la página desde hace tiempo y me identifico al 100% con las cosas que contáis, y que a veces creemos que solo le pasan a una…
Bueno, esta es mi historia.
Soy una persona a la que le cuesta enamorarse, muchísimo, pero querer, quiero con mucha facilidad, y puede que por eso haya tenido más de un problema.
Siempre he sido alguien que desentonaba, o eso creía yo; en el colegio, instituto, no tuve una infancia fácil. Desde los 8 años sufrí acoso escolar. Al principio me afectaba muchísimo, no quería ir a clase, me encerraba en mi habitación, pero siempre he contado con el apoyo de mi familia, que además de escucharme y consolarme, me aconsejaban y poco a poco fui viendo que podía ser fuerte y pasar de todo esto y del daño que me hiciesen, y lo hice, más o menos. Cuando llegué a los 16 la cosa se complicó un poco. Hasta entonces yo había estado bailando (desde los 5 añitos), subía al escenario y lo sentía como mi segunda casa. Tuve una lesión, así que dejé el baile, lo que me «hundió» un poco, de modo que me refugié en la idea de salir, conocer gente nueva, etc. En el instituto la situación de acoso empeoró, llegando incluso a denunciar, a estar la policía en casa y tener que dejar de ir a clase durante un tiempo, por lo que me centré en mis nuevos amigos. Entre ellos encontré a mi «primer amor». Todo iba genial, me ayudó a superar el bajón y el bache por el que pasaba, y estuvimos juntos más de tres años, hasta que dejó embarazada a su ex… (todo un culebrón…). Me engañó, me intentó violar y después intentó por todos los medios que volviésemos a estar juntos, incluso se mudó a 5 minutos de mi casa. Y cuando digo todos, me refiero a todos, se inventó un cáncer para intentar darme pena. Pero el tiempo todo lo cura y pone a cada uno donde se merece.
Lo superé y empecé a sentirme más fuerte, empezaron a mejorar las cosas en el instituto y así pasó el último año.
Llegamos a la universidad, y allí empecé a salir con un amigo que conocía desde hacía años, eramos tal para cual, me dio el empujoncito para empezar a estudiar música, salíamos, era todo tan fácil y feliz… que no podía durar para siempre, y pensó que su orientación sexual no era la que creíamos hasta ese momento, y cambió. Conoció a otro chico y empezó a salir con él, dejando incluso de hablarme. Para mi esto fue un jarrazo de agua helada, porque había sido mi mejor amigo por encima de todo.
En esta situación yo pensaba que ya no habría oportunidad de que fuese feliz, de que encontrase algo o alguien que me hiciese sentir capaz de comerme el mundo, porque yo tenía una autoestima demasiado baja, no se si fruto de los años de maltrato psicológico y acoso o porque sencillamente mi cabeza funcionaba mal, pero yo pensaba que no merecía ser feliz, ni que me ocurriese nada bueno, harta de escuchar una y otra vez: no eres nada, no vales para esto o aquello, olvida la música que no es para ti (y he descubierto a día de hoy que es mi pasión y que quiero dedicarme a ella), eres fea, gorda, mereces estar sola, y una larga lista de cosas como esta.
Me metí en una banda de música a la vez que compaginaba con mis estudios en la facultad, y conocí a muy buenos amigos en ambos sitios. La banda era mi vía de escape, mi descanso, era el momento de felicidad y paz del día. Fue al entrar ahí cuando me di cuenta de que hasta entonces no me había enamorado antes, había querido muchísimo, pero no había llegado a enamorarme… Y lo hice, de un miembro de la banda. Tras año y medio de relación, el muchacho pensó que no me quería, que lo nuestro había sido un error y un desliz, que yo no era para él y esa larga lista de cosas que dicen del estilo: no eres tú, soy yo; no estoy preparado; eres demasiado para mi; me he equivocado; no quiero hacerte daño… Qué puedo decir que no sepáis…
Pero esto no era suficiente, y yo me negaba a dejar la formación porque la música es lo que me llena, pero lo tenía que ver cada semana, en cada ensayo, tocar horas y horas a su lado…lo que no me ha facilitado las cosas. Me enteré de que estaba con otra porque se le escapó, aunque yo sospechaba algo. A las 3 semanas de cortar conocí a su nueva novia, una muchacha 7 años menor que él. Aquí tengo que hacer un inciso, él es un poco «especialito», me explico; quiere que las cosas se hagan a su manera, intenta obligar a la otra persona, es también bipolar, cuando no conseguía algo gritaba, y amenazaba… Pero supongo que no me di cuenta de esto hasta el final, porque yo siempre he sido una persona que ha dicho las cosas claras y a la cara, y estaba enamorada y jodidamente ciega. Sigo sin entender el motivo de porqué jugó conmigo así, tal vez es porque yo soy incapaz de hacer daño a la gente de esa manera y creía que nadie podía hacerlo, supongo que soy tonta o algo por el estilo. No consiguió obligarme ni forzarme a hacer lo que él quería, y eso colmó su paciencia, de modo que buscó una chiquilla con la que poder jugar. Intentó forzarme varias veces y en el momento de la ruptura, cuando manteníamos una conversación sin más, me empujó, me dio una bofetada y me insultó. Me agarró por el cuello y me estaba ahogando, como pude saqué fuerzas y conseguí escaparme tras propinarle un puñetazo… pero acabé con arañazos en el cuello, un ataque de ansiedad, en el hospital sin poder respirar bien, y se despidió de mi con un: adiós gorda de mierda (a voces en mitad de la calle).
Hasta hace un mes, me ha estado llamando por las noches, a cualquier hora, me ha mandado mensajes desde otros teléfonos (el suyo lo tengo bloqueado de todas partes), me vino incluso con el cuento de que se sentía tan mal que había intentado suicidarse, que estaba fatal por mi, que lo que había pasado entre nosotros el día de la ruptura fue inhumano… Todo un gran montón de mentiras intentando hacerme sentir culpable y suplicándome «perdón» (no se si se puede llamar maltratador tanto física como psicológicamente, porque un día me decía blanco y al otro negro, pero yo estaba ciega… y nadie más que yo sabe lo que he llorado, lo que aún duele, lo que he gritado… noches en vela, cuando conseguía dormir tenía pesadillas…). Esto ya ha mejorado un poco, en el sentido de que ya no me afecta tanto, pero está todo bastante reciente, ocurrió a finales de febrero de este año. Además de tener que verlo en los ensayos, conciertos, procesiones en semana santa, me lo he cruzado en auditorios, de paseo, etc, etc. Incluso en el autobús cuando hemos salido fuera yo procuraba no ponerme en el mismo que él, bien, pues él se sentaba a mi lado, con la nueva novia, a comerse la boca delante de mis narices… y ella como si nada… Al poco de dejarlo supe que los dos últimos meses que pasamos juntos, estaba ya con esta nueva chica, a la que conoció mientras yo estaba en el hospital ingresada, y cuando rompimos y paso todo lo de la agresión, él sabía de mi estado tan delicado de salud.
Si… porque aquí no acaba la historia. Y es que cuando más feliz estaba con este impresentable, me puse enferma, este pasado verano. Esto me rompió todos los esquemas, ha puesto mi vida patas arriba, tuve que dejar la música, la facultad, todo. Por suerte las aguas van volviendo a su cauce, pero poco a poco. Empezó todo con un virus, que los médicos no supieron tratar, lo cual complicó las cosas y me dejó sin defensas por malos tratamientos. Cogí dos virus más, y mi cuerpo para defenderse creó una enfermedad autoinmune.
Fui a urgencias varias veces con mis padres, y solo me ponían suero hasta estabilizarme y me mandaban a casa, reposo y mucho líquido. No comía ni podía beber sin vomitar después… tenía fiebre cada noche y una debilidad que me impedía ponerme en pie, los ojos ensangrentados del esfuerzo, dificultades para respirar, no se, un cuadro bueno. Al final el médico de cabecera creyó que era conveniente ingresarme, porque no se trataba de simple deshidratación. Me ingresaron directamente en la UCI, donde pasé 8 interminables días, en los que no contaban conmigo. De esos días solo recuerdo cables por todas partes, no poder respirar bien, dolor agudo en algunas partes de mi cuerpo y a mis padres cogerme la mano. Cuando me pasaron a planta me enteré de lo que tenía, como se había complicado la cosa, había estado sin pulso, con los riñones parados por completo y del tamaño de una pasa, hígado y bazo inflamados y con líquido, y una enfermedad que es para toda la vida. Al no funcionar bien los riñones, me hinché como un balón de playa, imaginaos coger en una semana y sin comer absolutamente nada, estando solo a base de suero, 30 kilos, todo líquido, de cintura para abajo…
En la cara, cuello y brazos se marcaban los huesos, pero conforme bajaba la vista estaba más y más hinchada. Mi cuerpo cambió de repente, necesité ayuda para todo, absolutamente todo, desde incorporarme de la cama, ir al baño, hasta para hablar. No podía hablar, escribir, moverme… yo que no paraba sentada ni dos minutos… Me sentí completamente inútil, con un cuerpo que por fuera cambia a diario, (porque aún estoy recuperándome), con estrías por todas partes, una autoestima en números rojos, incapaz de mirarme al espejo y ver algo bueno en mi, con pesadillas que aún tengo, los riñones sin funcionar bien todavía, el pelo se me cayó casi de golpe y tenía un pelazo por la cintura increíble… Por suerte ha vuelto a nacer y esta más fuerte que antes, pero está cortito y verte mal tanto físicamente, como emocionalmente no ayuda a salir y comerte el mundo.
Todavía tengo altibajos con la enfermedad y aún no está estable, no soy capaz de salir a la calle sola por miedo a que me pase algo y no tener a nadie, pienso que nadie va a querer estar conmigo si no soy bonita por fuera y por dentro bueno… estoy hecha polvo, agotada, ya incapaz de poner una sonrisa y decirle al mundo que puedo con todo.
Como veis mis últimos meses se estan haciendo demasiado cuesta arriba. Tengo casi 22 años y siempre he dicho las cosas claras, a la cara, y levantándome tras cada caída con una fuerza renovada, pero el último golpe me ha dejado K.O. y pienso que tal vez no debería haber salido del hospital, que las segundas oportunidades son para quien las merezca, pero de nada sirve esa segunda oportunidad si lo que hace es hundirte más y que no tengas ganas de salir, reír, solo de llorar y sientes una impotencia enorme y un agujero en el pecho, sola (porque después del paso por el hospital vi qué personas estaban realmente conmigo y gente que creía casi como hermanos no estuvieron), porque después de todo, solo duele. Duele mucho, es como un vacío, y solo sientes que nada merece ya la pena, que después de todo, y echando una vista hacia atrás solo ha habido palos y golpes en tu vida, y estas cansada de seguir teniendo que levantarte cada día y hacer como si nada, intentar poner buena cara y llegar la noche y empezar a llorar sin más. O conseguir dormir y levantarte con los ojos hinchados y la almohada mojada de haber pasado la noche llorando sin darte cuenta… No se si merezco ser feliz o no, porque siempre he creído que las cosas pasan por algo, pero ahora solo veo un túnel sin salida.
He escrito aquí porque necesitaba desahogarme… y porque ya no encuentro fuerza ni motivos para despertarme por las mañanas y seguir viviendo. Que vivir no es lo mismo que existir y aguantar… vivir supone ser feliz, y yo llevo demasiado tiempo solo existiendo.