Buenos días.
Siempre me encanta leeros y veo que os tomáis muy en serio este foro, tratando de ayudar de verdad a las personas que escriben aquí. Por eso me gustaría compartiros algo que me pasa desde siempre y que, ahora que tengo treinta años, empieza a preocuparme de verdad.
Tuve una relación a los veinte que duró cinco años. Después estuve con otra persona desde los veinticinco hasta los veintisiete o veintiocho, y actualmente llevo desde los veintiocho hasta los treinta con mi pareja actual.
¿El problema?
Desde mi primera relación seria —la más larga y cuando era más joven—, ninguna de mis relaciones ha durado más de dos años. Siempre termino fijándome en otra persona, siendo infiel, desenamorándome o simplemente cansándome.
Con mi segunda pareja tuve una relación abierta, y ahí pude experimentar, disfrutar y conocer otro lado de mi sexualidad. Sin embargo, me volvió a pasar lo mismo: a los dos años conocí a otra persona con la que prefería estar, y acabamos dejando la relación.
Ahora llevo una relación (no abierta) de dos años y, de nuevo, le he sido infiel con un chico que he conocido recientemente. Él acepta mejor mi parte más liberal, pero tampoco me veo con él en una relación larga porque estamos en momentos muy diferentes de la vida.
La verdad es que esto empieza a ser un problema serio. Tengo ganas de ser madre, de estabilizarme y formar una familia, pero veo que, con mi inestabilidad emocional, me resulta muy complicado consolidar una relación y mantenerla a largo plazo sin sentirme mal o atrapada.
Parece que siempre caigo en el mismo bucle: tenga relaciones abiertas o monógamas, siempre termino fijándome en otra persona y rompiendo lo pactado.
No consigo ser de otra manera.
Ahora mismo estoy en el punto de dejar a mi actual pareja por la infidelidad que cometí con este chico. Noto que ya no siento lo mismo y que las cosas no pueden cambiar.
También es cierto que, durante mis relaciones, he tenido algunos problemas. Salvando la primera —que, además, fue una relación con maltrato—, las demás han sido conflictos normales, de los que cualquier pareja que se quiere podría haber salido adelante. Pero a mí me afectan de una forma distinta: guardo rencor, me bloqueo emocionalmente, me distancio y acabo siendo infiel.
¿Alguien se siente identificado? ¿Os ha pasado algo parecido? ¿Qué habéis hecho vosotros?
¿Puede tratarse de inmadurez? ¿Iríais a terapia en mi lugar?
Muchísimas gracias por leerme, y por favor, no me juzguéis.
