Todos los comienzos son duros! Es difícil empezar cada poco tiempo en un trabajo nuevo, con nuevas obligaciones y en un ambiente nuevo, con gente nueva a la que no conoces y en la que por tanto no sabes si puedes apoyarte. Y si, he puesto la palabra «nuevo» tantas veces aposta.
Los cambios son emocionantes pero también son duros. No todos nos adaptamos a la misma velocidad, pero ahora el tema laboral se mueve tan deprisa que parece que sí eres lento, eres tonto. Y no es así. Cuando empecé a trabajar de lo mío me sentí igual que tú. Pensaba que me había equivocado, que igual no servía para esto. Y ciertas experiencias con algunos compañeros poco solidarios muy al principio no ayudaron (por suerte luego descubrí que ese tipo de gente era el 1%). Además, desde fuera no se percibe igual que desde dentro. Soy bastante autoexigente en temas de estudio y de trabajo, y aunque la gente me decía que a las pocas semanas ya iba bien, mi percepción fue que me costó un mes empezar a sentirme cómoda. Tres meses para notar que era una ayuda más que un estorbo. Y seis meses para sentir que realmente dominaba el puesto. Eso significa que sea tonta? No. A día de hoy se que soy buena en mi trabajo, pero si no me hubieran dado la oportunidad, seguramente me hubiera quedado con la misma idea que tú. Además, creo que parte del problema son esos nervios con los que nos enfrentamos a lo nuevo. Si has pasado por tantos «rechazos», la presión que sientes por hacerlo perfecto está vez, tanto autoimpuesta como externa (por lo que dices de tu novio y tu familia, que ya les vale…) no te hace ningún favor. Si te centras en esa presión, en esos nervios, no te concentras en el trabajo. Yo iba tan autopresionada para hacerlo perfecto que los propios nervios hacían que fallase, lo cual hacía que me presionase aún más porque ya no podía permitirme más fallos, y eso hacía que siguiera equivocandome en tonterías. Hay que cortar por lo sano y salir de ese círculo vicioso.
Como te han dicho, intenta buscar trabajos sencillos para empezar. Dependienta en alguna tienda o similar, que además te dará un poco de experiencia de cara al público. La idea que ha oudsto alguien de hacer una FP también me parece buena, que que durante las prácticas tendrás X meses en los que, sin la presión de que puedan despedirte, tendrás tiempo para adaptarte y sentirte cómoda con el trabajo. Y si ves que necesitas un apoyo extra, yo te animo a que vayas al psicólogo. Se que dices que no te lo puedes permitir, pero puedes ir al medico a ver si te deriva al de la seguridad social, o incluso buscar alguna asociación con psicólogos voluntarios en la que no te cobren o te cobren solo lo necesario para cubrir los gastos de mantener la asociación en marcha. Por ejemplo, en Madrid hay (o había) una llamada Mentes Abiertas. Y ciertas ONGs como Caritas tengo entendido que también tienen programas de voluntariado de ese tipo. Siempre hay opciones, solo hay que buscarlas :)