Pusimos nuestra casa a la venta hace tres meses y nos han hecho una oferta que queremos aceptar. Se lo hemos dicho a nuestros hijos que tienen 14 y 16 años y se han cabreado porque eso implica mudarnos a 25 minutos de donde vivimos actualmente a una casa que ha heredado mi marido.
Lo primero que nos han dicho, es que ellos no piensan cambiar de instituto, y cuando les hemos explicado que no podemos perder tanto tiempo en llevarles cada mañana y luego recogerles porque no hay ningún autobús que les deje ni siquiera cerca, nos han dicho que no es su problema, que a ellos no les hemos preguntado y que no piensan moverse de ahí. Ya están suficientemente cabreados porque no podrán alargar las tardes con sus compañeros por el barrio, pero dicen que no piensan cambiar porque primero les gusta el grupo de amigos que tienen, segundo les encanta el instituto y tercero tiene muy buenos profesores.
Yo les entiendo, es muy difícil encajar a esas edades y ellos han hecho unos grupos muy buenos y soy la primera que tengo miedo de que no encajen en un posible nuevo instituto. Además, a la mayor le queda un año y al pequeño tres. No sería una situación complicada para toda una vida. Mi marido, en cambio, dice que no podemos ceder porque eso sería complicarnos mucho la vida.
¿Merece la pena agobiarse cada mañana en el trayecto de ida para dejarles el mismo instituto? ¿O les obligamos a hacer el cambio que no quieren y nos atenemos a las consecuencias si no encajan?
