Los temas morales soy consciente de que son muy complicados y personales, pero el problema viene cuando la decisión debe ser conjunta entre dos o más personas que no comparten punto de vista.
En esas estamos en mi casa. Nuestro perro Thor lleva siendo nuestro fiel compañero 13 años, pero desde hace un par de años, está enfermo. Lo hemos llevado a diferentes veterinarios, pero todos coinciden en lo mismo, que está muy viejecito y que no se va a recuperar. Se ha quedado ciego y ha perdido la movilidad de una pata, de manera que por ejemplo, el hecho de sacarlo a hacer sus necesidades ya de por sí tiene su miga. Aún así, hemos estado, como no puede ser de otra forma, dándole cariño y cuidándolo en la última etapa de su vida, y ante esta perspectiva en ningún momento hemos pensado más que en seguir haciéndolo feliz.
Hace un par de semanas, al sacarlo de paseo, noté que el animal apenas podía andar, y pensé en lo viejito que era pero que necesitaba ese poquito de movimiento, así que seguimos andando. Cuando llegamos a una zona de césped, se cayó de lado y le dio una especie de crisis en la que se quedó fuera de juego. Respiraba pero tenía la mirada perdida y se hizo pipí encima. Dudé incluso si estaba muerto, pobrecito mío. El veterinario lo ha estudiado y parece ser que una válvula de su corazón no está funcionando correctamente y que esto es incompatible con la vida. Esto significa que más pronto que tarde Thor morirá, pero entre tanto al cabo de un mismo día puede sufrir entre 5 y 10 crisis del estilo de las que os contaba antes. Y se entiende que en una de ellas, no logrará recuperarse.
Estamos tristes y angustiados por él, por verlo sufrir. Mis hijos y yo vimos claro desde el principio que tocaba dejar descansar a nuestro amigo y devolverle así todo el cariño y la compañía que nos ha dado todos estos años. Es un miembro más de nuestro hogar, pero estamos dispuestos a sacrificar el perderlo, por dejarlo a él descansar como se merece.
Mi marido en cambio se niega. Dice que igual que no ponemos jeringuilla ninguna a nuestros familiares, que hay que estar con Thor hasta su último día. Y por una parte pienso que su argumento le honra en el sentido de su lealtad hacia nuestro perro. Pero, por otro lado, y tal y como lo vemos mis hijos y yo, si existe la manera de quitarle este sufrimiento, ¿no es más humano y leal el darle la oportunidad de dejarlo descansar?
Este asunto nos tiene a todos muy tensos y muy mal. Al final mi marido trabaja gran parte del día y los que nos tragamos lo mal que lo pasa Thor somos mis hijos y yo. El pobre cuando le dan las crisis se hace sus necesidades encima, se pone muy flojito. Está cansado. Sufrimos mucho con todo esto y mi marido no quiere entenderlo. Vivimos con el corazón en un puño porque no sabemos en cual de esas crisis nuestro Thor ya no volverá con nosotros. Esto nos limita también porque no queremos movernos de su lado ni mis hijos ni yo, porque tampoco queremos que nos pille solos con el perrete a alguno de los tres cuando llegue el momento de su partida. Es por esto que entiendo que mi marido en realidad está siendo egoísta porque, pudiendo quitarle al animal esta angustia, lo mantiene con vida por su cabezonería, y no me parece para nada bien.
Mis hijos están súper enfadados con su padre también. Seguimos los tres esperando a que recapacite y nos deje darle a Thor una muerte libre de sufrimiento.
