Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Adoro a mi madre, la quiero con toda mi alma, pero a veces tiene cosas que me sacan de quicio. En general «se aprovecha» bastante de mí con cualquier cosa que tenga que ver con el teléfono o el ordenador; y digo se aprovecha porque normalmente las cosas que me pide las sabe hacer ella de sobra, pero le resulta mucho más sencillo pedirme a mí que se las haga.
Yo soy hija única y no me cuesta demasiado hacer lo que me pide. Por otro lado, ella hace miles de cosas todos los días de su vida por mí, entonces entiendo que todo lo que pueda ayudarla bien estará.
Otro factor que influye en que me pida que le solucione papeletas tecnológicas y burocráticas es que siempre se me ha dado muy bien escribir, así que en cuanto tiene que escribir un correo (así sea para decir «estoy enferma, no voy a trabajar») me llama y me encarga la tarea. Bueno, hemos dicho que en general no me molesta, la llamo pesada, pero ya está, lo hago.
Esto ha sido así hasta ahora. En navidades, desde su empresa le mandaron hacer un curso de riesgos laborales online. Como os podéis imaginar me dijo: hija, ya tienes tarea. Le dije mamá, tienes mucho morro, esto no es escribir cuatro correos. Pero lo hice. Supuestamente era un curso que duraba 4 horas, mentira y de las gordas, solo viendo los vídeos del curso ya nos íbamos a las siete horas. Pero bueno, me quedé, lo hice e incluso me pareció interesante y necesario.
En semana santa volvió a pasar otra vez. Desde la empresa le mandaron hacer otro curso. Esta vez ni siquiera era un curso con contenidos interesantes e importantes, sino que era un rollo patatero para conocer los entresijos de la empresa, un lavado de cara de manual ¡que me llevó más de ocho horas!
_ Mamá, le dije, te estás pasando. Ya van dos cursos muy largos que me quitan mucho tiempo y encima son un tostón enorme, por no hablar de que deberías ser tú la que los hiciera.
Me dijo que tenía razón, que debería haberlos hecho ella, pero que si yo había tardado tanto fíjate lo que habría tardado ella.
Bueno, vale. Se cerró la cosa.
Pues no, no sé cerró. Cuál no sería mi sorpresa cuando hace unos días me dice que hay que hacer otro curso de 6 horas. Le dije que no, que ya habíamos quedado en que no le iba a hacer más, que era parte de su trabajo y bastante que ya le había hecho dos, que si su empresa era insufrible no tenía por qué pagarlo yo. Al principio me dijo que claro, que lo entendía, pero es que ella no tenía tiempo, no se manejaba con los ordenadores…vamos, intentando darme pena.
Yo fui fuerte y me mantuve en mi posición, pero ella empezó a cambiar su tono. Cada vez se fue enfadando más hasta que se puso como una hidra. Me empezó a echar en cara todo lo que había hecho por mí siempre y lo que seguía haciendo y, sobre todo, mi edad y el hecho de que siga viviendo con ella.
La cosa se nos estaba yendo de las manos y tanto fue así que acabó por decirme:
_ O me haces este curso o te vas de casa.
Me lo tomé como una broma y me fui a otra habitación, por no seguir discutiendo y diciendo burradas, pero para ella no está siendo una broma…Desde entonces no me habla y en casa hay un ambiente gélido que me da pánico. Ella ha ido rebajando el tono y me ha venido a decir que o se los hago o me cobra un alquiler por residir en casa, que ya está bien el vivir del cuento y que para un favor que me pide mi reacción es lamentable.
Como no puedo soportar estar así con ella, he claudicado y al final se lo voy a hacer. Ella me ha dicho que en la empresa les han dicho que es el último, pero no las tengo todas conmigo. Nunca me habría imaginado que mi madre me iba a chantajear de esta manera. Agradecería vuestros comentarios :(
