Mi pareja lleva toda la mañana echándome en cara que le grito o trato mal a la niña (delante de ella, siempre me desacredita con ella delante), por lo que yo, cansada de la situación, me he encerrado en la habitación y les he dejado a su aire.
Dos horas más tarde ha aparecido para decirme que salga a comer, que llevo toda la mañana tocándome la seta sin hacer nada, y le he dicho que no quería salir. A lo que ha empezado a decir que no le tocase los cojones, que él tampoco iba a comer entonces. Yo he pensado en la niña y en que se quedaría sola comiendo, por lo que he salido a comer, pero le he recalcado que en otras ocasiones, cuando es él el que no quiere salir a comer por la razón que sea, nadie le viene a montar el pollo por no querer salir. Y le he repetido lo de que siempre me desacredita delante de la niña, que no quiero que me dé la razón, sino que no me desacredite, y me ha empezado a decir que si trato mal a todo el mundo: a mi familia y a ellos dos.
Yo he respondido que no se preocupe, que me iba a ir (aunque no lo he especificado, a que me diera el aire), y él me ha dicho: si sales por esa puerta no vuelvas. Yo me he cabreado mucho, porque él siempre se marcha cuando hay un conflicto y tiene un doble rasero que no me gusta nada, y le he dicho que me iré de verdad, y me ha dicho que tendré «algo» por ahí porque estoy muy rarita. (Más cabreo aún por mi parte, claro).
Le he dicho que ni rarita ni ostias, que lo que estoy es hasta los cojones de que me quite la razón siempre. Dice que él también se va a ir y me dice que si me parece mal llame a los servicios sociales por el doble rasero, y le remato con que a quien voy a llamar es a un notario para que me devuelva un dinero que le presté hace tiempo y aún no he visto un duro. Después me ha dicho que no le amenace, a lo que le he dicho yo no he amenazado con nada, que él ha sido quien ha dicho primero lo de los servicios sociales, y él diciéndome como que no, que yo había empezado todo con la amenaza con lo del notario.
Le he dicho que no siempre tiene razón y que me hace parecer que estoy puto loca, y él me ha contestado que igual lo estaba. Me he cabreado muchísimo, muchísimo, y he dicho que me marchaba de casa, que ya estaba harta, y me ha dicho que no sé si sé, pero que tengo una hija, y le he dicho: «tú también». Y su respuesta ha sido: «claro que lo sé, yo la llevo y la traigo todos los días (del colegio). Tú no has tenido los cojones ni de reducirte la jornada y si te vas, llévate el puto gato (mascota familiar), te lo metes por el culo porque si no lo mato».
