Hola a todas,
el otro día leí por aquí la historia de una chica que se quedó encerrada en el balcón con su hija dentro de casa y resulta que ayer a mi marido y a mi nos pasó una cosa que necesito contar. Primero, chica del balcón, nos reímos muchísimo con tu historia pero joder qué putada!!!
Bueno, os cuento para q vosotras también os podáis reír un rato q ya que nos toca recluirnos una temporada que las risas no falten.
Tenemos una niña de dos años y medio. Mi marido y yo la verdad es que no somos mucho de eso de ponernos a hacer actividades con ella en casa. Lo sé, somos unos padres horribles, pero nos mola mucho más salir por ahí y que salte y corra. Claro q eso ahora es un poco imposible así q el otro día me puse a ver stories de IG de varias influencers y le comenté a mi marido q podíamos hacer algo con la peque en plan colorear o así.
¿Qué pasa? Que como nunca hacemos nada en casa el material q teníamos era una basura. Un par de rotus permanentes q yo tenía en un estuche, un puñado de ceras que le regalaron a la niña hace un tiempo y un bloque de folios. Bueno, cojo varios folios y hago como un folio gigante. Lo pongo todo en el suelo y empiezo a dibujar un arcoiris, flores…
La niña pasa de mi culo porque es que ya os digo q lo de hacer cosas en casa no es lo nuestro. Le doy las pinturas y ya me empiezo a alterar porque hace con ellas de todo menos colorear. Me estreso, me pide el rotulador permanente y le digo q no, que ella las ceras.
Pasa el rato y la actividad a la mierda. No hemos conseguido nada y nos entra la modorra. Mi marido ya está tumbado en el sofá sobadísimo y yo voy detrás. Cojo a la niña y nos quedamos sopas.
Cuando abrí un ojo veo todo nuestro collage totalmente pintarrajeado de negro, de ROTULADOR. Parte del suelo del salón también, y mi hija al lado con las manos negras… Entro en pánico y la cojo para llevarla al baño y limpiarla. De camino voy gritándole a mi marido para que espabile, que hay que arreglar todo el estropicio.

Me pongo en la pileta frota que te frota y aquello que no sale. En esto que entra mi marido en el baño y me mira y explota de la risa, yo lo miro y hago lo mismo. ¿DE QUÉ COÑO TE RÍES? Nos miramos los dos al espejo…
toda, pero toda la cara a rayones y puntos. Parecemos un puto cómic. Mi marido descojonándose solo y yo metiendo la cara debajo del grifo y poniéndome cantidades industriales de jabón.
Nada, que no sale. Con acetona conseguimos borrarlo un poco, pero todavía parecemos soldados de camuflaje en la segunda guerra mundial. En serio, menos mal que las dotes artísticas de mi hija le han salido en pleno confinamiento porque sino a ver a dónde íbamos mi marido y yo, que parecemos los muppets de la tele.