Soy una mujer de 32 años con hipertensión diagnosticada hace poco. Aún no pillo bien el rollo a esta enfermedad, pero sigo los consejos del especialista. En el curro, hemos organizado una comida en mi ciudad (el curro está en un pueblo a 50 km). Casi siempre deciden las mismas dónde ir y cuando me informaron de que sería en un hindú al que hemos ido otras veces, pedí si no podría ser en un lado mas variado de comida mediterránea. Me estoy adaptando a la enfermedad, ellas lo saben, y tengo controles ahora frecuentes para ver el grado.
No tomo sal, especias pocas, salsas, aditivos en general… Mucha plancha y sosura. Se hizo el silencio y no me dijeron ni sí ni no, ni se votó nada. Destacar que yo trabajo de vigilante, veo poco al resto de compañeros de planta, no suelo estar en la toma de decisiones. Pregunté luego a varias compis, para ver si s había propuesto o habian tomado en consideración dos restaurantes que yo dije con mucha variedad y buena terraza, que al vivir aquí conozco bien. Ni caso. Me daban evasivas tipo: no sé, ya veremos.
Llegó el día y yo había avisado de que sí al final era en ese bar no iría, porque no había muchas opciones para mí y tenía los controles médicos en breve. Parecía que la gente solo quería ir a ese sitio sí o sí y allá que fueron. Destacar que otra compañera tampoco fue porque ese sitio no tiene terraza, es inmunodeprimida y no quiere encerrarse en mini sitios con mucha gente. Esto también lo sabían y dio igual.
No sé si soy egoísta, pero desde ahí, el trato que me sale no es el de antes. Me hacía ilusión ese almuerzo en mi ciudad, pero siento que les he sido completamente indiferente y al final se ha hecho lo de siempre, lo que dicen A y B y el resto, en manada, calla.
¿Qué pensáis? Gracias por leerme y ser consideradas con las respuestas.
