Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
PERDÍ UNA AMIGA, PERO GANÉ UN GATO.
Alguna me dirá que soy mala persona, lo asumo. Pero me gustaría tener más opiniones, os cuento. Hará como medio año que una de mis amigas, alias La Intensa, se lio con un tío que conoció por Tinder. Al parecer tenían muy buen rollo, yo le vi un par de veces y fueron la típica parejita que de pronto se meten en su mundo y pasan de la conversación para mirarse y besarse… algo que está muy bien si sigues teniendo respeto a los demás, que NO era el caso, pero bueno.
El caso es que mi amiga tenía un gato, un gatito gris y blanco precioso que le regalaron de cachorrito, no tenía ni dos meses el animal cuando lo separaron de la madre porque ella “lo quería tanto”, que no pudo esperar a que hiciera un destete como Dios manda. Claro, le ha dado problemas de mordida y comportamiento y una vez ya estuvo a punto de devolverlo, pero bueno, al final se lo quedó. Y el novio, fatalidades de la vida, resultó ser antigatos. No es que tuviera alergia ni nada así, no, es que le daban asco, que si pelos, que si babas, que si me va a arañar la ropa. Y mi amiga Intensa dijo que “con todo el dolor de su corazón” pero que iba a tener que sacrificarlo. Las demás pusimos en el grito en el cielo, y ella diciendo que en una protectora se iba a morir igual, pues así le ahorraba sufrimientos, y además no podía esperar, quería traerse a su novio a casa pero ya. “Dámelo a mí, me lo quedo yo”. Bueno, me hizo pagarle la camita del gato, los cuencos de agua y comida y hasta el saco de comida que tenía a medias, pero me llevé a Noviembre a mi casa.
Para hacer corta la historia: el amor eterno y sin igual de mi amiga La Intensa ha durado seis meses. No juzgaré eso. Lo que sí juzgué fue lo que vino después. Tras muchas lágrimas y quedadas con todas para ponerle verde, me dice “bueno, ¿y cuándo puedo ir a buscar a mi gatito?”. “Nunca”. Claro, como se lo dije de buenas, se pensó que estaba de broma, pero no. Ya se lo dije, ahora Noviembre es mío, yo le he llevado al veterinario, le he vacunado, le he castrado (que también eso la cabreó), le he registrado y chipeado, y está como un emperador en mi casa, mientras que ella, al primer inconveniente le quiso matar. No se lo pienso devolver.
Salvo las dos amiguísimas de Intensa que siempre se ponen de su parte sin pensar, el resto de amigas me apoyan, pero Intensa no deja de meter mierda por ahí, en los lugares a los que vamos, en el trabajo, me está empezando a perseguir por RRSS diciendo que le he secuestrado a su gatito. Ya hay un par de amigas diciendo que se lo dé, que total es un gato, que es mejor eso a que meta mierda y pague yo algo más serio. Yo digo que ya se cansará de patalear . ¿Os parece que hago bien?
