He adaptado el título de una comedia española de los 90 (¿por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?) a los tiempos modernos. Antes solo existía la monogamia o la soltería (o viudedad, si se te moría la pareja). Si había otros tipos de relación, estaban muy ocultos. Pero ahora se habla de muchos otros vínculos entre personas. Vaya por delante que me parece estupendo que haya variedad porque, así, todo el mundo encuentra el tipo de relación que le viene bien y le hace feliz. Y también sé que no tengo derecho a meterme en la vida de los demás. Por eso, esto lo escribo aquí a modo de reflexión, pero no se lo traslado a mis amigos que tienen relaciones alternativas, porque, en realidad, sé que no es de mi incumbencia. Y es que, puedo sonar muy a señora mayor, pero no entiendo esto del poliamor. Y creo que no es porque yo no esté dispuesta a comprender nuevas formas de amar, sino porque las personas poliamorosas que yo conozco, lo que son es polifolladoras. Me explico con ejemplos:
Sujeto número 1: está buceando en Tinder, de hecho allí fue donde nos conocimos, porque busca, palabras textuales, a la mujer de su vida. Lo que él entiende por mujer de su vida, según me explicó, es una relación monógama, cerrada, exclusiva…Algo tradicional. Pues conoció a una chica que estaba casada pero tenía una relación poliamorosa y llevan juntos como cinco años. Si esto ya suena incongruente, lo peor es que apenas tienen relaciones sexuales. O sea, que tienes una especie de novia con la que no tienes exclusividad, ni follas. Esto es absurdo, porque él dice que no está enamorado de ella, así que no es (poli)amor. Y tampoco es polifolleteo. ¿Por qué no aceptan que son amigos y ya? Se quieren subir al carro de las relaciones modernas, sin tenerlo claro.
Sujeto número 2: este señor tiene una relación con una chica con la que ha empezado a convivir recientemente. Ninguno de los dos se come un rosco fuera. Pero, en teoría, son poliamorosos. Así que, si consiguieran conocer a otras personas con las que tener relaciones, no serían cuernos. O eso es lo que se supone que debería ocurrir en un principio. Pero resulta que hay matices: si uno de los dos usa la cama que comparten para tener relaciones sexuales con otra persona, sí son cuernos. Que no entiendo yo ese límite porque, puestos a acostarnos con más gente, qué más me da el sitio. Pero es que este es otro caso de una pareja que se lanza al poliamor porque, entre ellos, no follan prácticamente nunca y, en vez de dejar la relación, prefieren abrirla. Siendo personas que básicamente se llevan bien y conviven, no sé por qué se autodenominan pareja poliamorosa, en vez de compañeros de piso. Y si la relación se hace poli porque no se entienden dentro de la cama, tampoco sé por qué lo llaman poliamor, cuando quieren decir polisexo. Me explico: si alguien más entra en esa casa, es solo para tener sexo, no para empezar una relación sentimental. Eso, a mi juicio, no debería llamarse poliamor. Ahí los únicos que se aman son ellos dos. Los demás aparecen solo para saciar la necesidad de contacto físico.
En el fondo creo que ese es el debate: ¿por qué lo llaman poliamor, si no hay amor? Me parece genial que exista, pero creo que debería tener otro nombre. El término relación abierta creo, sin ser yo una experta, que define mejor lo que os he contado que he visto a mi alrededor como poliamor.
Creo que están utilizando mal los nombres. Es genial que existan diferentes formas de relacionarnos para que cada cual elija la que mejor le venga. Pero habría que incluir en el diccionario las nuevas definiciones, para que todo el mundo tenga claras las diferencias de matices. Y, por supuesto, pienso que, si con tu pareja no te entiendes en un punto tan importante como el sexual, habría que cortar. Pero allá cada uno.