Te entiendo porque me pasaba lo mismo que a ti, una relación tras otra, hasta que un día harta ya leí esto: SI NO CAMBIAS TODO SE REPITE.
Y ahí entendí que estaba repitiendo patrones, que el problema era mío (reclamaba o me enfadaba o quejas o mendigando amor) y la responsabilidad de tener la pareja que quiero es mía no del otro. Me quede sola un tiempo y me empecé a centrar en mi, en lo que yo hacía mal, empecé a mirar hacia dentro y no tanto hacia los demás. Ahora tengo una relación que fluye sola, todo cambió. Aunque no significa que todo sea color de rosas, nos queremos, hay reciprocidad y nos sostenemos. Estamos aprendiendo juntos que es esto de estar en pareja. Lo más importante es saber poner límites, muchos límites, saber que el más importante ahí eres tú y así es como el otro te valora y admira. Ya no coloco al otra en el centro del mundo, mi prioridad soy yo. Y esto no es egoísmo, es amor propio y aunque parezca increíble, funciona.
Te animo a que hagas ese trabajo interno, te tomes tu tiempo y verás que la vida te traerá a la pareja adecuada que te hará crecer colo persona.