A lo largo de estos años son muchos los artículos que he encontrado en el foro sobre chicas que escribían buscando ayuda, consejo o un poquito de esperanza porque tenían que enfrentarse a uno de los grandes problemas de esta sociedad: LA VIRGINIDAD. Y ya si además te pasabas de añitos… (porque sí, ahora resulta que tenemos fecha de caducidad como los danones) ahí estabas condenada al sufrimiento eterno y la vergüenza. Pues sí queridas, nótese la ironía en todas mis palabras, pero, aunque ahora todo esto me parezca una completa estupidez, yo también estuve ahí.
¿Qué va a pensar de mí? ¿Debería contárselo o mejor me callo? ¿Va a volver a quedar conmigo después de esto? Son preguntas que te invaden y llegan a bloquearte cuando conoces a alguien que te gusta y con quien te apetece dar un pasito más. Así que, pensando en todo esto y teniendo ahora a mi lado al valiente que tuvo que superar este gran “trauma” por mi culpa (porque sí, os adelanto que ahora es el petardo que duerme conmigo y la persona que me hace feliz) os contaré lo que él vivió desde el otro lado.

Llevábamos semanas que se convirtieron en un par de meses quedando y la temperatura subía en cada cita que teníamos. Le propuse pasar un fin de semana juntos porque, aunque habíamos llegado a los preliminares, los dos teníamos ganas de más y cuando pasamos a la acción le pedí que fuera despacio, que tuviera cuidado y le confesé como pude que nunca había mantenido relaciones sexuales con penetración con nadie. Su cara cambió por completo, paró y se tumbó a mi lado. Yo ya veía el fin del mundo a la vuelta de la esquina, pero… estuvimos hablando durante un buen rato, nos sinceramos, nos reímos, hubo caricias y recuperamos esas ganas que nos teníamos. Tiempo después me confesó que su agobio no vino por lo que le conté, sino porque pensó que yo estaba allí presionada, porque quizás sus tiempos no habían sido los correctos y porque verme con ese nerviosismo y esa vergüenza lo descolocó por completo, no era eso lo que quería hacerme sentir
Una vez más la comunicación, el respeto y tener claro lo que quieres son las claves de todo. Así que, por favor, HABLAD. Antes, durante y después. Porque si la persona que tenéis al otro lado merece la pena lo único que hará es disfrutar con vosotras de esa “maldita” primera vez.