Nunca pensé que escribiría esto pero necesitaba compartirlo por si le sirve a alguna.
Tengo 42 años. Toda la vida he usado bañador. Incluso de adolescente cuando estaba delgada, me daba vergüenza enseñar la tripa. Siempre he sido muy insegura con mi cuerpo. Y eso con el tiempo solo fue a peor. Mi exmarido con quien estuve 15 años no ayudaba precisamente. Cada dos por tres me soltaba que me había dejado que debería adelgazar y que así no le gustaba. No era una bestia pero ese tipo de comentarios te calan. Y acaban haciendo que te tapes cada vez más literal y emocionalmente.
Hace 8 meses empecé con alguien. Y aún no me creo que exista alguien así. Es divertido, atento, me mira con deseo y con ternura, me escucha y me hace sentir guapa.
Él fue el que me animó a probar un bikini. Al principio me reí y le dije que ni loca. Pero un día lo hice. Fui a una tienda me probé uno y no me sentí tan mal. Me vi… diferente. Me vi como él me ve.
Y el día que fui a la playa con él y me lo puse de verdad… no os imagináis.
Sentí vértigo pero también libertad. Sentí que me quitaba de encima no solo un bañador, sino años de complejos, de juicios, de miedo.
Sé que suena tonto y que es solo un bikini. Pero para mí ha sido un símbolo de cómo me he tratado todos estos años. De cuánto me he escondido.
Y sé que no debería necesitar a un hombre para ganar autoestima. Pero sinceramente este hombre ha sido el empujón que necesitaba. A veces solo hace falta que alguien te vea con otros ojos para que empieces a verte tú también.
Solo quería compartirlo. Por si hay alguna leyendo esto que esté donde yo estaba. Que sepas que se puede. Que no hay edad para reconciliarte con tu cuerpo. Que sí, cuesta, pero el primer paso… te cambia la vida.
