Se ha generado mucho revuelo con la nueva serie de Netflix ‘Valeria’. Hay tanta diversidad de opiniones como de colores, olores y sabores. Pero no, no pretendo analizarla, ni opinar sobre ella.
Es curioso que, para mí, esta serie haya sido la gota que colma el vaso, como suele decirse. Y me he perdido. ¿Qué quiero decir con esto? Me ha hecho dudar de todo, de mí misma, de mi vida tal y como es actualmente.
Empecemos por el punto uno: Me he dado cuenta de que no tengo una ‘charca’. Así es como llaman las protagonistas de la serie, básicamente, al grupo de amistades que te apoyan sin condición, al que siempre puedes volver cuando lo necesites. Pues no, yo no tengo de eso, y en parte (gran parte) es por mi actitud.
Para explicarlo tengo que pasar obligatoriamente al punto número dos: tengo pareja desde los dieciséis años. Se podría decir que, ahora mismo, estoy más cerca de los veinticinco de lo que me gustaría admitir. Por lo tanto sí, llevo con mi novio casi nueve años. ¿Y qué tiene esto que ver con el punto uno? Aunque me cueste admitirlo, he prestado más atención a mi relación con él, que a tener mi propia charca.

Y aquí viene el punto tres: mala relación familiar. Al igual que la mayoría de las protagonistas, mi relación con mi familia no es demasiado positiva: control, enfrentamientos, desconfianza, expectativas, imagen… ¿Lo peor? Nunca he sido capaz de enfrentarme a ella, y aún no me siento preparada para hacerlo.
¿Y hay más puntos? Pues sí, punto cuatro: frustración profesional. Se podría decir que he dedicado gran parte de mi vida a formarme. He ido a la universidad, tengo dos carreras relacionadas con las ciencias sociales… y trabajo de administrativa. Exacto, rellenando papeles en una oficina. Y no, no tengo nada en contra de este trabajo, excepto que me explotan claro. Ah, casi se me olvida, es una empresa familiar y, por supuesto, no tengo experiencia.
Un último punto antes de despedirme: Insatisfacción sexual y emocional. Supongo que mi pareja y yo hemos crecido, hemos evolucionado y cambiado, pero cada uno para un lado.
Así que el simple hecho de ver una serie en Netflix se ha convertido en una llamada de atención, y estoy más perdida que nunca. Lo importante es qué haré con todo esto, y aún no se me ha ocurrido nada que sea capaz de llevar a cabo.
Gracias por leerme,
M.S. BAKARNE