Hola! Entiendo perfectamente esa sensación de ridículo y mal cuerpo que sientes ahora que los efectos del alcohol y la fiesta se han pasado.
Yo también pedí consejo en este foro una vez sobre una situación similar que yo viví ya que, al haber salido y haber hecho ciertas cosas, los siguientes días me sentía fatal y avergonzada.
La semana pasada tuve cita con mi psicóloga y se lo comenté ya que, cada vez que salgo, me pasa lo mismo y me da vergüenza encontrarme a las personas que me vieron en esas condiciones. Yo no sé a ti, pero a mi recordar lo que hice la noche que salgo de fiesta y plantearme el encontrarme con esas personas en mi vida cotidiana u otro día me genera bastante ansiedad y llego a pasarlo francamente mal, nivel darme vergüenza hasta salir a la calle.
Mi psicóloga me dijo que es muy normal que cuando vamos un poco achispados nuestro lado racional quede eclipsado por nuestro lado emocional y, cuando el efecto del alcohol pasa, ese lado racional vuelve a predominar y nos hace sentirnos así de mal. Pero que nos sintamos así no significa que hayamos hecho algo malo o que hayamos hecho el ridículo.
Has salido de fiesta, te lo has pasado bien y has conocido a alguien: nada que los demás no hagan. Tu puesto de trabajo no tiene nada que ver con lo que tú hagas en tu tiempo libre, como puede ser salir de fiesta y ligar.
No te avergüences ni te sientas mal y, aunque cueste, tomate todo este asunto con toda la naturalidad del mundo porque, efectivamente, no es nada raro lo que has hecho ni nada de lo que debas avergonzarte.
Actúa con ese compañero con normalidad y, si te dice algo de esa noche, tú con toda naturalidad le puedes decir que sí, saliste, ibas un poco achispada y te lo pasaste bien.
Al fin y al cabo, las cosas toman la importancia que nosotros le damos. Si tú piensas que has hecho el ridículo, creerás que todos van a pensar eso, cuando en realidad igual solo pensó «anda, mira que bien se lo está pasando». Si tú le restas importancia y te lo tomas como lo que es, una noche de fiesta en la que ligaste y ya, verás que no es para tanto.
Ánimo y no te preocupes! Todos hemos salido, bebido y la hemos liado en mayor o menor medida (te lo digo yo, que últimamente, si bebo de más, me dan ciegos en los que me pongo bastante «cachonda» con facilidad). Al final, todo queda en anécdota y las únicas que le damos tanta importancia somos nosotras mismas, siendo a veces nuestras peores enemigas.