Después de leer el mensaje de Elena tuve una revelación.
Desde el principio me pareció una relación imposible y jamás me había imaginado con el como pareja así que cuando quedamos hace dos domingos para ir a la montaña hablamos de todo otra vez. Me sentía frustrada por todo lo que estaba pasando.
Le dije que si quería solucionarlo le dijera que todo era culpa mía, que yo le había tirado el anzuelo. Que si hacia falta iba a su casa a decirle lo mismo a ella. Me dijo que ella le había dicho que lo mejor seria que me llamara estando ella delante y me dijera que había optado que quedarse con ella y no conmigo pero el se negó en rotundo.
Me sentí horrible cuando se echó a llorar y me dijo que le había confesado a su pareja que actualmente no sentía mucho por ella ni por el bebe.
Pero yo iba con mi rollo preparado así que me planté y le dije que todo había empezado porque ambos estábamos estresados por los nuevos cambios y compromisos que se nos venían encima, que sabia que nunca seriamos pareja. Que los dos sabíamos desde el principio como iba a terminar esto y que estábamos haciendo sufrir a terceros.
Le eche huevos y le propuse dejar de quedar fuera de la oficina por un tiempo hasta que él lo tuviera mas superado.
Puedo asegurar que me sentí aliviada de haber dado el paso y bastante convencida de que mis sentimientos habían cambiado. Que estaba empezando a superarlo.
El lunes y martes estuve con fiebre por un virus y la situación se complicó cuando él vino a visitarme (escapandose antes del trabajo) para decirme que probablemente me quedaba sin trabajo. Ambos lloramos juntos.
Os puedo asegurar que lo único en lo que pensé fue en lo duro que se me iba a hacer separarme de él.
Él es, a parte de mi pareja, mi único y mejor amigo que tengo en el país en el que resido y me horroriza la idea de verme sola y deprimida como estaba hasta que lo conocí.
Como imaginareis (y puede que merezca una colleja por esto) decidimos ambos pasar el máximo tiempo posible juntos ya que es lo único que nos queda.
Esta semana, hemos estado todos los días juntos prometiendo que no íbamos a pasarnos el día sufriendo por lo que esta por llegar sino disfrutando de nuestra compañia.
De hecho, el viernes nos tomamos el día libre para tener una «cita» en la que desayunamos y pasamos el día hablando y confesandonos todo. Nos hemos dado los besos mas tiernos y los abrazos más cálidos.
Ahora, tras hablarlo con mi pareja me encuentro decidiendo si habrá boda o no y si merece la pena seguir juntos.
Siempre he sido de las que si están con alguien y se fijan en alguien mas, dejan a su pareja porque algo no funciona. En este caso mi pareja me hizo ver que fijarte en alguien mas no significa dejar de querer a tu pareja. Pero con todo este lío no tengo claro lo que siento.
Va a ser una decisión difícil, aunque quizás perderlo todo haga que me encuentre a mi misma.
Para terminar mi rollazo (lo siento chic@s) querría agradeceros a todas y cada una de vosotras por vuestra opinión al respecto y aclarar unas cuantas cosas:
1. Jamás nos hemos acostado, por respeto a nuestras parejas. Suena absurdo y os prometo que es difícil de c… con perdón pero es la verdad.
2. Podéis pensar que el no me quiere pero no hacer nada con tu pareja a pesar de que ella le insiste, escaparse del trabajo, o pegarse una hora de coche para estar menos de 2o minutos juntos me parece algo más que un simple flirteo. Incluso confesarle a ella que no somos solo amigos y que han pasado cosas y dormir por ello en el sofá…
3. Cuando acepte casarme fue porque realmente quería hacerlo. Las complicaciones que vinieron después con su familia y organizar la boda a distancia hicieron que me estresada tanto que solamente pensara en escapar. Organizar la boda ha sido la peor tortura que he tenido en la vida.