Mi hijo adolescente nos pidió un patinete eléctrico como regalo de Reyes. Baratos no son, pero como está sacando buenas notas en el instituto, ayuda en casa y es relativamente responsable dada su edad, decidimos que se lo merecía. Además, que así habrá veces que me pueda ahorrar tener que hacerle de taxista cuando va a los entrenos o a alguna salida de tarde. Y oye, pues que me compensa, que normalmente soy yo la que está siempre disponible para hacer de taxista.
Y de esta manera también vamos retrasando el momento en el que nos pida el carnet de moto y la compra de la consiguiente moto, que a mí la verdad, me da un poco más de respeto el tema de la moto. A más velocidad, más peligro. Y que también es mucho más caro. Desde la compra hasta el mantenimiento (seguro, gasolina…).
Pues nada, le compramos el patinete y está encantado.
Pero resulta que la Administración se ha sacado de la manga una directiva por la que, no sólo habrá que matricular este tipo de vehículos de movilidad personal (así los llaman técnicamente, que hace poco que me he enterado) si no que tendrán que tener seguro obligatorio. ¿Perdona? Que estamos hablando de un patinete, que es poco más que un juguete. Que no se pone a doscientos por hora en la carretera, caramba.
Y yo estoy revolucionada y completamente en contra. Y os explico por qué.
Lo que no puede ser es que, por el mal comportamiento de unos pocos, quieran controlar y limitar la libre circulación a la gran mayoría de usuarios de patinete eléctrico. Están penalizando a todo un colectivo por unos pocos siniestros que han protagonizado estos vehículos. Y tampoco me parece normal que quieran recaudar dinero de donde sea. ¿Sabéis que me parece a mí esto? Un ataque directo y frontal a la movilidad sostenible.
¿No nos llenamos la boca de que nuestras ciudades tiene que ser más ecológicas, de que tenemos que usar menos vehículos individuales porque nos estamos cargando la capa de ozono y estamos llegando a niveles de contaminación alarmantes? ¿Por qué gravar a usuarios que están luchando contra el consumo de energías no renovables?
Con este tipo de leyes, que no han sido consensuadas con los colectivos de usuarios, están asestando un golpe mortal a este tipo de vehículo con miles de afectados, que se verán obligados, si esto sigue así, a dejar de lado definitivamente su uso.
Y el tema del seguro ya es de traca. Porque hasta ahora había el seguro voluntario, con primas anuales de unos cincuenta euros, que es el que le contratamos a mi hijo. Pero un seguro obligatorio para un vehículo de unos veinticinco kilos, que no pasa de veinticinco kilómetros hora como máximo, no tiene sentido que se le obligue a tener las mismas coberturas que un vehículo que pesa cien veces más y que pueda pillar una velocidad punta cinco o seis veces mayor. No guarda ninguna proporción. Es absurdo del todo.
A mi edad, me van a obligar a volverme una antisistema porque no me da la gana de tener que pasar por el aro.
