Desde que era niña siempre he soñado con tener una familia numerosa. Me imaginaba la casa llena de niños correteando y de mayores unas navidades con una mesa enorme con hijos y nietos. Sin embargo, después de haber tenido a mi primer hijo creo que no voy a continuar procreando. He vivido un embarazo horrible y no tengo ni un solo buen recuerdo de él, por lo cual me asusta pensar en volver a vivir una experiencia así.
Los cuatro primeros meses con mi pequeño fueron insufribles porque tenía cólicos durante muchísimas horas y el pobrecito sufría muchísimo y gritaba sin consuelo. apenas dormía por las noches porque se despertaba muchísimo. Yo necesité ayuda porque estaba cayendo en una depresión postparto y tengo un recuerdo de ese primer año como algo muy muy duro aunque también con momentos gratificantes porque fue bonito verle crecer.

Según mis planes, cuando el niño cumpliera dos años iríamos a buscar el segundo y como mi marido es muy religioso y siempre ha querido una familia grande y eso encajaba perfectamente con mis planes pero ahora que el niño va a cumplir en breve dos años y hemos pasado lo peor, no tengo ganas de volver a revivir todo eso.
Se lo he comentado a mi marido y ha puesto el grito en el cielo porque los dos estábamos de acuerdo en la otra opción. Pero ahora que soy mamá de verdad y veo lo carísimo que eso todo y las posibilidades de futuro que tendría el niño siendo hijo único, cada vez estoy más convencida de que eso es lo que quiero y el problema es que eso ya no cuadra con lo que quiere mi marido. Sé que la culpable soy yo porque soy la que ha cambiado de opinión, pero es que en estos momentos es lo que siento y no sé si me arrepentiré de ello en un futuro o si terminaba costándome un divorcio por lo que estoy hecha un lío.