Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Vivo con mi novio, en mi casa, y él no trabaja. Encima me dice que con mi herencia hagamos un viaje. Yo no puedo porque necesito ese dinero, no es que me vaya muy bien, y además es herencia, que aunque estuviésemos casados seguiría siendo mío, un bien privativo.
Y él va y dice que mi dinero lo decidimos entre los dos. Perdona, pero es solo mío y decido yo. Encima se pone en plan víctima, diciendo que lo trato mal, que no es un mantenido, que mantenido sería si yo le comprara un coche o lo llevara de cena. La verdad, no me esperaba esas actitudes de él.
Y lo más flipante es que su hermano, otro aprovechado, le mete cizaña por detrás: que si “decidís entre los dos” o “cómo vais con la herencia”. ¡Y se lo pregunta a él!
El caso es que me da pena mi novio, porque si lo echo de casa no tiene adónde ir. Se iría a un albergue porque ni en su casa lo quieren.
