Tengo 22 años y desde el verano he vuelto a cortarme.
Mi vida no ha sido un camino de rosas, desde una madre tóxica que te hecha de casa, muerte de familiares, cáncer en la familia, roles que no te pertenecen y una agresión sexual.
Estoy confinada con COVID, y esto a desatado lo peor en mi, tengo una actitud agresiva y me niego a comer o hablar con mi entorno.
Se que las personas no son adivinas, pero una parte egoísta de mi. Quiere que se den cuenta, que esta no soy yo, es un ser que me controla.
Pido ayuda a gritos, no paro de llorar, los ataques de ansiedad son más frecuentes y solo comer una comida al día me hace sentir bien.
Pero cuando hoy lo he intentado hablar, me tachan de egoísta, de niñata, de que me va a enviar con mi madre y de cosas más desagradables.
El acumulo de todo me ha hecho agarrar la cuchilla y hacerme cortes en el muslo, para luego echarme colonia y que arda. Porque prefiero el dolor físico a la carga emocional que tengo y no entiendo.
Al ver los cortes me siento mal, porque he vuelto a recaer. Pero se que si le pido ayuda a mi padre me va a decir que solo intento llamar la atención.

Solo quiero ayuda, estuve en psicólogas y estoy en una actualmente. Pero nada me calma, solo quiero estar en la cama y llorar. Deseando que pase el dolor de mi pecho.
Siento asco de mi misma, desde que me agredieron no me puedo mirar al espejo. Y aunque cortarme fue placentero, ahora siento remordimientos.
Ya que soy adulta, con 22 años recién cumplido y comportándome como una adolescente de 16.