El título lo resume todo pero os daré algo de contexto porque aún me falta entender unas cuántas cosas. (Aviso que es algo largo)
Nunca he sido fan de Tinder, pero el aburrimiento y la cuarentena me hicieron volver a darle una oportunidad. Conocí a un chico bastante majo y desde ahí genial. En Tinder siempre pongo fotos tanto de cara como de cuerpo entero, no me gusta ni engañar a nadie ni crear falsas expectativas. Tengo sobrepeso, 68 kg midiendo 1.60 y aunque es un dato irrelevante servirá para más tarde.
No me gusta admitirlo pero el chico me gustó bastante, y eso que mis experiencias con tios de tinder siempre se habian resumido en charlas banales que nunca llegaban a nada.
Descubrimos que no vivíamos tan lejos y tras dos semanas hablando sin parar todos los días decidimos quedar. Estaba bastante nerviosa porque nunca había quedado con nadie de Tinder, pero oye, que tiré pa’lante porque siempre hay una primera vez para todo. Ese día me levanté como 3 horas más temprano de lo normal para, ilusa de mí, dedicarme un poco al cuidado. Me puse todas las mascarillas que pillé en mi baño para la cara, duché y lavé el pelo y luego lo arreglé…en fin. Como una adolescente, y eso que ya tengo 25.

Creo que no me había arreglado tanto en mi vida, y a la hora de elegir qué ponerme, eso fue lo peor. Saqué autoestima de dónde no tenía para ponerme una falda con unas medias debajo, una camisa mona y arreglada, y ya me planté en la cafetería dónde habíamos quedado.
Al verlo y con mi nerviosismo no supe cómo actuar, era sin exagerar un tío muy guapo, incluso más que en las fotos. Noté como que se me quedó mirando de arriba a abajo pero nos saludamos y nos sentamos y tal. El chico era amable y me seguía la conversación a la perfección, pero a veces lo notaba algo incómodo. De él sólo salía responder y nunca me preguntaba cosas cuando yo a él sí y me interesaba por tener una conversación fluida pero vamos que era evidente que yo tiraba más del carro. Le pregunté si estaba incómodo o algo porque lo notaba cada vez más raro, y me dijo que en realidad no me esperaba así.
Os juro que en ese momento se me cayó el mundo, no sabía bien a qué se refería porque en fotos repito que no engaño nada. Ni encojo la barriga ni hago posturas desproporcionadas para parecer delgada… nada de eso.
Me siguió diciendo que me esperaba algo más delgada y que no me lo tomase a mal, sólo que ya que le había preguntado pues se sinceraba y me dijo que le había chocado un poco.
Le dije que no sabía a qué se refería, si yo en fotos siempre me he mostrado como soy. Me intentó hacer un comentario de broma a lo «es que algunas gordas os sabeis poner lejos del espejo en fotos para disimular algo».
Os juro que no pude más. Le dije que me iba me levanté y me fui, más que nada para que no me viese llorar. No os imagináis todo lo que se me cayó encima. Me sentí tan estúpida habiendo empleado toda la mañana para arreglarme, para ponerme ropa que no me atrevía y sacando coraje de donde nunca he tenido y que aún dando mi mejor versión no valía de nada…
Al llegar a casa y mirarme al espejo solo vi a una gorda embutida y eso me hizo deprimirme más, porque antes de salir había conseguido verme decente y algo más guapa por una vez en mi vida pero me dio la realidad en los dientes. Le he cogido pánico a las faldas y dudo que vuelva a ponerme una.
El chico me volvió a hablar por cierto, se disculpó muchísimo y me dijo que estaba nervioso con el tema que no sabía qué decir y que le dé una segunda oportunidad. ¿Vosotras que pensáis? Yo desde luego sólo de pensar en él me vuelven todos los complejos que me han atormentado toda mi vida. Es como si fuese la personificación de ellos, por eso tengo pánico.
No sé qué hacer, ni con mi autoestima ni con el chico.