Dos años y medio estuve yo aceptando que un HP me diese «migajas». Aún me avergüenza pensar en lo estúpida que pude llegar a ser. Mi único orgullo, si es que se puede llamar así, es que fui yo la que lo dejé,cuando me llamó para quedar -después de unas navidades sin noticias suyas-. Y lo hice sin darle explicación ninguna, porque ni se las merecía, ni las necesitaba. No hacia falta ser muy listo para entender que hasta la más imbécil de las mujeres enamoradas se cansa de ser tenida en cuenta sólo para follar, y la última mierda el resto del tiempo. Así que, en esa llamada, le dije, simplemente, que no, que no iba a quedar con él, ni ese día, ni ningún otro, que estaba muy ocupada, y lo seguiría estando para él. Y le colgué, y cuando volvió a llamar, no me puse (estaba en mi trabajo). No insistió más, supongo que tenía asumido que ocurriría tarde o temprano.