Uff.. no sé por donde empezar. Intentaré resumirlo. Haces dos años conocí a un chico, encajamos enseguida y comenzamos a salir. Yo venía de dos relaciones muy traumáticas en la que mi primer Ex de 5 años con el que vivía me puso los cuernos un par de veces (aunque ambos fuimos muy tóxicos) y el chico con el que estuve después se marcó un príncipe azul que cuando te consigue te desecha de manual.
Así que estaba muy tocada por todo ello. Este chico al principio era otro príncipe encantador. Cuidaba de mi como nadie, parecía que yo era la mujer de sus sueños y me trataba increíble. Yo estaba algo reacia de darle una oportunidad pero al final me lancé y empezamos a salir. Le recordaba cada día que por favor no jugara conmigo a ser algo que él no era en verdad para conquistarme, y evidentemente me insistía en que él no iba a hacerme eso.
Tengo que aclarar que soy una persona con un apego muy inseguro y dependiente emocionalmente, así que aunque aparentemente parezco fuerte en la relación, la realidad es que al primer amago de abandono sale todo mi miedo y me vuelvo una sumisa de cuidado.

Con este chico todo iba increíble al principio… pero evidentemente a los pocos meses la cosa cambió y empezó a cambiar poco a poco de forma de ser. Literalmente empezó a parecer otra persona. Dejó de ser atento, detallista, estaba con el teléfono, la contestaciones iban a peor etc. Aunque tengo que decir que no sé si en respuesta a esto último o porque yo también tenía lo mio mi actitud tampoco era la mejor y cada vez me volvía más demandante y conflictiva según veía como iba cambiando él. Sé que si no estaba contenta con la relación lo mejor hubiera sido cortar, pero con mi apego de mierda era casi imposible tomar esa vía para mi en ese momento. Pasamos la pandemia juntos y la cosa fue a peor. Él cada vez era más dominante y yo me hacía más pequeña. Me sentía una mierda a su lado, pero había tantas montañas rusas de momentos de amor y momentos de odio que me sentía totalmente enganchada. Y después de la pandemia recuerdo que tenía miedo a hacer cualquier cosa. Todo le molestaba, y si le decía algo que me molestara al final acababa yo pidiendo perdón. Recuerdo sentirme una mierda y verlo a él como dios. Él no cuidaba la relación y yo lo daba todo. Y por supuesto una codependencia brutal entre los dos.
Finalmente me dejó. Y evidentemente me quería morir (literalmente aunque me de vergüenza admitirlo). Pero poco a poco lo fui llevando mejor. Le pedí contacto cero pero no fue capaz de respetarlo. Se apuntó a las mismas clases que yo adrede (no era una clase necesaria en absoluto y lo hizo después de dejarme) y tenía que verlo cada semana por cojones. Tampoco respetaba el contacto cero, pues me seguía escribiendo en incluso me hizo un regalo por mi cumpleaños (un regalazo por cierto, en relación nunca tuvo un detalle así conmigo). Era como que no quería soltarme pero tampoco estar conmigo. El perro del hortelano. Y aunque yo estaba mejor, pues le seguía queriendo, los momentos malos eran muy malos pero los momentos buenos que teníamos para mi eran increíble.
Finalmente a los tres meses volvimos. Él había adelgazado muchísimo y no parecía haber llevado nada bien la ruptura. Me dijo que me había dejado porque su familia le había insistido en ello. Empezamos a volver a salir, pero yo ahí estaba más fuerte. Lo quería pero no quería volver a la situación de yo llorando y pidiendo perdón por todo. Seguía habiendo choques entre nosotros en este segundo intento pero la gestión parecía mejor por mi parte. Ya no me callaba ni estaba siempre pidiendo perdón, empecé a trabajar la asertividad y a ser mejor pareja. Pero él no parecía ser capaz de adaptarse. Hubo momentos mejores y peores pero en el último mes empezó a llamarme fácil, guarra y a decir que no me merecía lo méritos profesionales que había conseguido. Y aquí es cuando la cago yo. Y es que aunque no me enrollé ni me acosté con otro chico. Me acabé masturbando al lado de un chico que conocí (que también lo hizo). No nos tocamos el uno al otro, pero seguía siendo algo horrible. Quería decírselo a mi pareja pero es una persona muy vengativa y tenía miedo que intentara joderme la vida todo lo que pudiera así que no fui capaz y lo dejé a los días tras otro comentario de mierda que me hizo. Seguimos hablando y quedando pero sin ser pareja y me acosté con otro chico y mi ex se enteró. Me pidió contacto cero y lo respeté.
Al mes me escribió, volvimos a quedar y nos enrollamos, pero él no sabía lo que había pasado con el otro chico cuando estábamos juntos. Ambos sentíamos por el otro y establecimos una exclusividad. Queríamos ver si realmente podríamos hacerlo funcionar porque estamos muy a gusto el uno con el otro, pero con la idea de centrarnos más en nosotros y nuestro crecimiento personal. Empezó a decirme que me faltó de esas formas en la relación porque estaba quemado conmigo y que tenía que darme cuenta yo sola de qué era, pero no era capaz de darme un ejemplo. Las discusiones seguían y aunque intento tener autocrítica la mayoría se daban porque él seguía teniendo arrebatos de rabia y tratándome regular pero yo… mi conciencia me carcomía así que le confesé ayer lo del chico junto al que me masturbé. Me dijo que eran cuernos y que me perdonaba pero que necesitaría tiempo para recuperar la confianza. Lo entendí y me pidió espacio. Pero parece ser que por su parte después de lo que yo hice definitivamente se cierra la puerta para poder estar juntos como pareja nunca más.
Sé que la relación ha sido muy tóxica y con mucha codependencia pero ver que de algún modo se va todo a la mierda del todo por lo que yo hice hace que me destroce la culpa. Él quiere que sigamos follando, quedando y estando guay, pero saber que esa puerta esta cerrada del todo. Creo que quizá sea mejor tener contacto cero, matar lo que siento por él y si la cosa se tercia retomar una amistad en el futuro. Pero una parte de mi sufre mucho al sentir que por mi decisión de mierda ya no tiene arreglo nunca más…