Estoy conociendo a un chico que, conmigo, es súper atento: cariñoso, servicial… vamos, que yo estaba encantada.
Pero un día de lluvia muy fuerte vimos a un gatito muy pequeño en medio de la carretera. Él lo esquivó con el coche y yo le pedí que parara. Me contestó que “para qué, si se iba a morir igual”.
Yo no lo dudé: bajé corriendo del coche, hice que un coche parara y recogí al gatito, que no paraba de maullar. Los dos acabamos empapados, pero él ni siquiera se bajó del coche.
Me fui a un sitio seguro y, por suerte, una familia me vio y se acercó. Me dieron una caja con una manta, limpiamos al gatito y lo envolvimos. Me aseguraron que se harían cargo de él. Yo les di dinero y vi cómo le daban de comer hasta quedarse dormidito, limpio y tranquilo.
Cuando volví al coche, rompí a llorar. Él me dijo que no entendía por qué lloraba así por “ese gatito” y no por los demás que también podían morir.
La verdad, me sentí muy decepcionada y triste. No entiendo esa doble faceta: conmigo tan cariñoso y, a la vez, tan frío con un ser indefenso.
Sé que hice lo correcto, pero no sé si quiero estar con alguien que reacciona así.
Texto corregido por WLS para facilitar su lectura.
