No entiendo la reacción de mi marido ante mi nuevo hábito. Me leí un libro y decidí cambiar mis rutinas. Ahora me levanto a las 5:00 de la mañana. Hago media hora de bicicleta estática, 20 minutos de meditación y 20 minutos de desarrollo personal. Todo eso lo hago en una habitación apartada de nuestro cuarto, por lo que no le molesto. Es verdad que suena la alarma pero la apago enseguida y me levanto rápido de la cama para no molestar.
Él se queja porque dice que oye esa alarma y sin embargo, a los dos minutos está durmiendo de nuevo sin problema. Él lleva toda la vida poniendo alarmas a las 6:30 de la mañana para irse a trabajar y ahora que está en el paro no quiere que sea yo la que se tiene que levantar pronto para poder tratar de mejorar nuestra situación actual.
Estoy aprendiendo muchísimo y no quiero dejar de hacer esto. Además es la primera vez en mi vida que medito y de las pocas que me he puesto a hacer ejercicio en serio y me está sentando muy bien tanto a nivel físico como a nivel mental.
Me parece súper injusto que él pueda poner alarmas cuando se trate de su trabajo y yo no pueda poner las mías cuando se trate de cuidarme y de prosperar. Sobre todo porque él se levanta a la hora que le da la gana, ya que no tiene nada que hacer en todo el día.
