Hola a todas! Lo primero, gracias por los consejos y por interesaros en mi caso.
Podéis leer la primera parte aquí.
Os quería contar el desenlace de todo esto:
En vista de que mi «novio» seguía de morros, me puse guapi y me fui sola a casa de mis padres y celebré nochebuena con mi familia y tan feliz. No me dijo nada más en todo el día, no sé qué hizo ni me importa, y hace apenas un par de horas por fin ha sonado el teléfono, hemos quedado y bueno, os lo traigo recién salido del horno.
Hablando mal y pronto, se me ha puesto chulo y vacililla. No solo no ha reculado, sino que se mantenía en sus trece y mantiene que tiene la razón absoluta. Hemos hablado y me trataba con condescendencia, explicandome su punto como si fuera yo tontita, que si él me regala algo es para usarlo como él me diga y que si no me lo dijo antes, ya me lo está diciendo y debería hacerle caso, sin entender que pasé un momento muy emotivo y que no me parece un tema ni para bromear ni para ponerse él sobre nadie. Me ha dicho que si no iba a usar su pulsera como él quería que se la devolviera, que le quitase el «chisme ese» (literal) y se la devolviera.
Me ha tocado las narices, ni os imagináis cuanto, lo peor es que iba en serio. No le he tirado el café encima porque no iba a rebajarme, pero me he levantado y me he largado, sin quitarme la pulsera, eso por supuesto, es mía y punto. Me ha seguido un par de calles hasta llegar a mi coche y se ha puesto delante para que no saliera, pero al final ha desistido y me he vuelto a casa.
Conclusión: Un gilipollas menos en mi vida, el abalorio de mi hermano está en su caja en mi mesita de noche esperando a mañana que me compro una pulsera nueva, y la suya junto a sus dos abalorios se las he donado a una asociación de mi ciudad con la que colaboro para sortearla. A tomar por culo!
Y FELICES FIESTAS, LOVERSIZERS!