Nunca he sido alguien que hable de política ni de religión, porque creo que son temas muy personales y donde al final todo el mundo sale escaldado y comienza una discusión, pero es que últimamente en mi casa se está imponiendo la voluntad de mi pareja y sus defensas a unas ideas que yo no comparto.
Él puede decir y hacer lo que quiera, comentar opiniones, como si fueran hechos verídicos frente a familiares o amigos que vienen a vernos y nadie le para los pies. Yo soy la única que me ha enfrentado a él en alguna ocasión y encima me he llevado bronca por desacreditarle.
Siento que se está convirtiendo en una persona que no reconozco y que cada vez me produce más repulsión. Él no entiende que me lo tome tan a pecho porque dice que simplemente es su opinión y que yo puedo tener la mía, pero es que no se da cuenta de que no me deja defender la mía porque entonces empieza una discusión en la que perdemos los papeles.
Mi mejor amiga, me ha dicho que llegados a este punto, a lo mejor ya no tenemos nada en común y deberíamos separarnos, pero ¿creéis que unas ideas políticas son suficientes como para romper una relación de años en la que ya se convive juntos?
